22/12/15

RESEÑA #58: CIUDADES DE PAPEL


RESEÑA #58: CIUDADES DE PAPEL

¡Hola a tod@s! J

 Y sí… Una vez más, estoy desaparecida. Bravo yo. En fin, no os imagináis, y hablo muy en serio, cuánto lo siento. Ahora que ya han llegado las vacaciones de Navidad – ¡por fin! –, espero poder actualizar el blog con mayor frecuencia. Si todo va según lo esperado, las mañanas se las dedicaré a este pequeño espacio para volver a tenerlo al día como Dios manda.

 Y ahora, vamos con una reseña, tal vez la última del año, de un libro que me ha fascinado de una forma impresionante. ¡Dentro reseña!


Ficha técnica



Título: Ciudades de papel                   
Autora: John Green
Editorial: Nube de tinta
Número de páginas: 368
ISBN: 9788415594284
Precio: 14,95€

Sinopsis

En su último año de instituto, Quentin no ha aprobado ni en popularidad ni en asuntos del corazón... Pero todo cambia cuando su vecina, la legendaria, inalcanzable y enigmática Margo Roth Spiegelman, se presenta en mitad de la noche para proponerle que le acompañe en un plan de venganza inaudito. Después de una intensa noche que reaviva el vínculo de una infancia compartida y parece sellar un nuevo destino para ambos, Margo desaparece dejando tras de sí un extraño cerco de pistas.

Mi opinión

 Quentin cree en los milagros y es que, cuando él era muy pequeño, sus padres se mudaron a una casa en Orlando, siendo vecinos de la familia Spiegelman. El milagro, sin embargo, no fue un acontecimiento, ni siquiera algo que le pasara a él mismo, no. El milagro tiene nombre y apellidos: Margo Roth Spiegelman, una chica con una filosofía de vida radicalmente distinta a la de todo el mundo.
 Después de una larga y bonita infancia juntos, en la que, una mañana de sábado encuentran

un cadáver, Quentin y Margo llegan al instituto, lugar en el que sus caminos se separan. Margo es la típica chica guapa con una vida social muy ajetreada, mientras que Quentin es un chico normal, con pocos amigos y una rutina que nada tiene que envidiar a esas curiosas aventuras que se cuentan en los pasillos del instituto sobre la gran Margo Roth Spiegelman. 
 Sin embargo, la monótona vida de Quenti da un giro de ciento ochenta grados cuando, una noche, Margo aparece en su ventana. La chica quiere cumplir once recados, once actos de venganza contra una serie de personas que han contribuido a que ella esté más enfadada que nunca. Lo que no sospecha Quentin es que, después de esa extraña noche, nada volverá a ser como antes.
 Debo decir que no pensaba que esta novela fuera a gustarme tantísimo. No paraba de leer que la obra maestra del archiconocido John Green era Bajo la misma estrella y, aunque estoy de acuerdo en que ese libro es precioso, para mí Ciudades de papel es especial. ¿Especial en el mal sentido? Ni mucho menos. John Green vuelve a confeccionar unos personajes de psicología perfecta, con virtudes, debilidades, sueños, miedos y, lo que es más importante, una fe ciega en la bondad de las personas que consideran sus amigos y amigas. No penséis que alzo al cielo el libro por ser de un autor tan conocido. Como decía, no pensaba que fuera a llegarme tantísimo. ¿Recordáis las veces que he dicho que hay una novela para cada persona, un libro especial que hace que los demás, pese a ser buenos, normales o malos; queden relegados a un segundo plano? Pues me alegra decir que creo que por fin he encontrado ese libro.
 Después de una noche repleta de actos vandálicos – tales como poner un gato en el volante de un coche, avisar a los padres de Becca de que su hija está con un chico en el sótano, depilarle la ceja a un matón del instituto y entrar de forma completamente ilegal en un parque de atracciones, así como en un alto edificio de Orlando –, Margo cuenta a Quentin que Orlando esa una ciudad de papel, un lugar repleto de gente de papel, con edificios de papel; y, al día siguiente, simplemente desaparece. Esto no sorprende a nuestro protagonista, que está más que acostumbrado a que esa chica se marche una y otra vez después de dejar una serie de pistas.
 Unos días más tarde, un detective privado llega a su casa preguntando por la chica y es en ese momento cuando Quentin, junto con Radar y Ben – dos chicos simplemente encantadores – deciden tomar cartas el asunto. ¿Dónde está Margo? ¿Por qué esa chica no para de marcharse? ¿Qué hay de malo en ver un futuro? ¿Qué son exactamente las “Ciudades de papel”? Y, lo que es más importante, ¿podrá esa historia acabar bien o encontrarán a Margo muerta?

Y ahora… Bienvenidos a la Zona Spoiler

 Tal vez Margo sea un personaje demasiado egoísta y egocéntrico, tal vez Quentin sea demasiado inocente, pero, ¿sabéis qué? Esa es la esencia de la historia. Desde muy pequeño nuestro protagonista ha creído que Margo Roth Spiegelman era un milagro, algo fuera de lo normal, algo que adorar... Pero esa idealización, esa forma que tiene de ver a la chica, acaban
cayendo por su peso porque, como bien nos dice Quentin, las personas somos eso: personas. 
 Me ha encantado ver cómo John Green une los problemas cotidianos de cualquier adolescente de último curso – como lo es el baile de graduación – con las metáforas y las pistas de la chica desaparecida. La imagen en la persiana, los discos, el poema <<Canto de mí mismo>>… todo ello confeccionando un cóctel de misterio perfecto.
 Que los padres de Quentin sean psicólogos nos ayuda a comprender ciertas partes del misterio que no se nombran directamente. Quiero decir: tanto su madre como su padre afirman una y otra vez que es perfectamente lógico que Margo quiera llamar la atención habiéndose criado con el señor y la señora Spiegelman, sin embargo, esto es algo que a Quentin no le interesa lo más mínimo.
 He adorado las conversaciones entre Radar, Ben y Quentin. Tan espontáneas, tan naturales, tan reales. Cierto es que Ben tardó un poco más que Radar en ganarse mi cariño, pero, desde el momento que defiende a Lacey frente a Becca – una chica odiosa, por cierto – no pude más que adorarlo tanto como a los demás.
 Lo mejor del libro, sin duda, es el viaje que emprenden una vez saben dónde está Margo. Llegados a este punto quiero destacar las dos cosas que han hecho que este libro me guste tantísimo: la primera es que no es un libro corriente. La cantidad de metáforas, la filosofía de vida que se esconde tras sus páginas y lo entrañable de sus personajes ha hecho que Ciudades de papel se abra un hueco en mi corazón. La segunda ha sido, posiblemente, la más importante. John Green no se anda con tonterías y es que la lección implícita entre las páginas es simplemente
maravillosa. ¿Quién no ha idealizado hasta límites insospechados a un buen amigo o amiga? ¿Quién no ha creído “esto no lo haría por nada del mundo mi amigo o amiga”? Aquí todo eso cae. Las personas no son perfectas, no son milagros, no son inalcanzables. Todo el mundo es fuerte y débil al mismo tiempo porque la esencia, nuestra esencia, no hace ser así. ¿Qué hay de malo en ello, al fin y al cabo?
 Encontrar a Margo después de horas en carretera – con todos los incidentes que eso propicia – y verla ceder a la presión me maravilló. Esa chica de apariencia fuerte, que abandona su vida por un sueño, por el anhelo de no caer en los típicos tópicos. Esa chica que es débil, que llora porque Quentin no quiere acompañarla, que se enamora de forma irremediable y que, desde muy pequeña, supo que su vecino, ese chico de vida monótona, era para ella. Esa chica. Margo Roth Spielgeman.
 Tal vez el final no sea idílico, pero, sinceramente… Era lo que merecía la novela. No quiero entrar en detalles, pero sí quiero decir que no cambiaría una sola palabra de esta novela.

Con todo, Ciudades de papel es una novela preciosa, con montones de reflexiones y lecciones. Sus personajes, maravillosos y entrañables, se ganarán un hueco en nuestro corazón a medida que avancen en la búsqueda de la chica desaparecida. De nuevo, John Green vuelve a hacer alarde de una prosa exquisita.

Nota: 5/5

Citas

(…)
 La gente dice que los amigos no se destruyen entre sí.
 ¿Qué sabe la gente de los amigos?
<<Game Shows Touch Our Lifes>>
The mountain goats.
(…)

(…)
 Supongo que a cada quien le corresponde su milagro. Por ejemplo, probablemente nunca me caerá encima un rayo, ni ganaré un Premio Nobel, ni llegaré a ser el dictador de un pequeño país de las islas del Pacífico, ni contraeré cáncer terminal de oído, ni entraré en combustión espontánea. Pero considerando todas las improbabilidades juntas, seguramente a cada uno de nosotros le sucederá una de ellas. Yo podría haber visto llover ranas. Podría haber pisado Marte. Podría haberme devorado una ballena. Podría haberme casado con la reina de Inglaterra o haber sobrevivido durante meses en medio del mar. Pero mi milagro fue diferente. Mi milagro fue el siguiente: de entre todas las casas de todas las urbanizaciones de toda Florida, acabé viviendo en la puerta de al lado de Margo Roth Spiegelman.
(…)

(…)
 La cuestión es la siguiente: me encontré a un tipo muerto. El pequeño y adorable niño de nueve años y su todavía más pequeña y adorable compañera de juegos encontraron a un tipo al que le salía sangre por la boca, y aquella sangre estaba en sus pequeñas y adorables zapatillas de deporte mientras volvíamos a casa en bici. Es muy dramático y todo eso, pero ¿y qué? No conocía al tipo. Cada puto día se muere gente a la que no conozco. Si tuviera que darme un ataque de nervios cada vez que pasa algo espantoso en el mundo, acabaría más loco que una cabra.
(…)

(…)
 A Margo siempre le gustaron los misterios. Y teniendo en cuenta todo lo que sucedió después, nunca dejaré de pensar que quizá le gustaban tanto los misterios que se convirtió en uno.
(…)

(…)
 Pasé las tres horas siguientes en clase, intentando no mirar los relojes de encima de las diversas pizarras, y luego mirándolos y sorprendiéndome de que solo hubieran pasado unos minutos desde la última vez que había mirado. Aunque contaba con casi cuatro años de experiencia mirando aquellos relojes, su lentitud nunca dejaba de sorprenderme. Si alguna vez me dicen que me queda un día de vida, me iré directo a las sagradas aulas de Winter Park High School, donde se sabe que un día dura mil años.
(…)

(…)
-En clase de política he decidido que sería capaz de chuparle los huevos a un burro, literalmente, si con eso pudiera librarme de esa clase hasta el final del trimestre – dijo.
(…)

(…)
-Muy interesantes tus mayúsculas – le dije.
-Sí, creo firmemente en las mayúsculas aleatorias. Las reglas de las mayúsculas son muy injustas con las palabras que están en medio.
(…)

(…)
 Aunque estaba viéndola, me sentí totalmente solo en medio de aquellos edificios altos y vacíos, como si hubiera sobrevivido al apocalipsis, y el mundo, todo aquel mundo sorprendente e infinito, se abriera ante mí para que lo explorara.
(…)

(…)
-Es más impresionante – dije en voz alta –. Desde la distancia, quiero decir. No se ve el desgaste de las cosas, ¿sabes? No se ve el óxido, las malas hierbas y la pintura cayéndose. Ves los sitios como alguien los imaginó una vez.
-Todo es más feo de cerca – explicó Margo.
[…]
-Te cuento lo que no me gusta: desde aquí no se ve el óxido, la pintura cayéndose y todo eso, pero ves lo que es realmente. Ves lo falso que es todo. Ni siquiera es duro como el plástico. Es una ciudad de papel. Mírala, Q, mira todos esos callejones, esas calles que giran sobre sí mismas, todas las casas que construyeron para que acaben desmoronándose. Toda esa gente de papel que vive en sus casas de papel y queman el futuro para calentarse. Todos los chicos de papel bebiendo cerveza que algún imbécil les ha comprado en la tienda de papel. Todo el mundo enloquecido por la manía de poseer cosas. Todas las cosas débiles y frágiles como el papel. Y todas las personas también. He vivido aquí dieciocho años y ni una sola vez en la vida me he encontrado con alguien que se preocupe de lo que de verdad importa.
(…)

(…)
 Y sentí que las líneas de su vida y de la mía se extendían desde nuestra cuna hasta el tipo muerto, desde que nos conocimos hasta ese momento. Y quise decirle que para mí el placer no era planificar, hacer o no hacer. El placer era observar nuestros hilos cruzándose, separándose y volviéndose a juntar.
(…)

(…)
-Espera, cuando dices que Jase Worthington la tiene pequeña, ¿cómo de pequeña exactamente?
-Es posible que se le encogiera, porque estaba superagobiado, pero ¿has visto alguna vez un lápiz? – le pregunté, y Ben asintió –. Bueno, pues ¿has visto alguna vez la goma de un lápiz? – Volvió a asentir –. Bueno, pues ¿has visto alguna vez las virutas de goma que quedan en el papel cuando has borrado algo? – Asintió otra vez –. Diría que tres virutas de largo por una de ancho.
(…)

(…)
-Me cuesta imaginar que le gusten sus canciones – añadí.
-Cierto – admitió Ben –. Ese tipo parece la rana Gustavo alcohólica y con cáncer de garganta.
(…)

(…)
 De pronto se me pasó por la cabeza una idea horrible, una de esas ideas de las que no puedes librarte en cuanto han cruzado el umbral de la conciencia: me parecía que no era un lugar al que no uno va a vivir. Era un lugar al que se va a morir.
(…)

(…)
 Aquí, frente a este edificio, aprendo algo sobre el miedo. Aprendo que no son las banales fantasías de alguien que quizá quiere que le pase algo importante, aunque lo importante sea terrible. No es el asco de ver a un extraño muerto, ni la falta de aliento cuando oyes cargarse una escopeta delante de la casa de Becca Arrington. Este miedo no se soluciona con ejercicios de respiración. Este no es comparable con ningún otro miedo que haya sentido antes. Es la más baja de todas las emociones posibles, sientes que estaba con nosotros antes de que existieras, antes de que existiera este edificio, antes de que existiera la Tierra. Es el miedo que hizo que los peces salieran del agua y desarrollaran pulmones, el miedo que nos enseña a correr, el miedo que hace que enterremos a nuestros muertos.
(…)

(…)
-Ahab es un loco que despotrica del destino. En toda la novela no se ve que quiera otra cosa, ¿verdad? Tiene una única obsesión. Y como es el capitán del barco, nadie puede detenerlo. Podéis argumentar (de hecho, tenéis que argumentar si decidís hacer el trabajo de final de curso sobre Moby Dick) que Ahab está loco porque está obsesionado. Pero también podíais argumentar que hay algo trágicamente heroico en librar una batalla que está condenado a perder. ¿Es la esperanza de Ahab una especie de locura o es el símbolo de lo humano?
(…)

(…)
-Por supuesto. ¿Sabes cuál es tu problema, Quentin? Siempre esperas que la gente no sea quien es. Quiero decir que yo podría odiarte por llegar siempre tarde, por preocuparte solo de Margo Roth Spiegelman y por no preguntarme nunca cómo me va con mi novia… pero me importa una mierda, tío, porque eres así. Mis padres tienen una tonelada de Santa Claus negros, pero está bien. Ellos son así. A veces estoy tan obsesionado con una página web que no contesto cuando me llaman mis amigos o mi novia, y también está bien. Así soy yo. Me aprecias igualmente. Y yo te aprecio a ti. Eres divertido e inteligente, y es verdad que apareces tarde, pero al final siempre apareces.
(…)

(…)
-Cuanto más tiempo llevo en mi trabajo – me dijo –, más cuenta me doy de que los seres humanos carecemos de buenos espejos. Es muy difícil para cualquiera mostrarnos cómo se nos ve, y para nosotros mostrar a cualquiera cómo nos sentimos.
-Muy bonito – dijo mi madre. Me gustaba que se gustasen entre sí –. Pero, en el fondo, ¿no es eso también lo que hace tan difícil que entendamos que los demás son seres humanos exactamente igual que nosotros? Los idealizamos como dioses o los descartamos como animales.
-Cierto. La conciencia también cierra ventanas. Creo que nunca lo había pensado en ese sentido.
(…)

(…)
 Era lo que más me gustaba de mis amigos, que nos bastaba con sentarnos para contar historias. Historias ventana e historias espejo. Yo solo escuchaba. Las historias que tenía en mente no eran tan divertidas.
(…)

(…)
 Después de escucharlo todo, escribe: <<Iracundas y amigas olas me cortan, casi me ahogo>>. Pensé que era perfecto. Escuchas a las personas para poder imaginarlas, oyes todas las cosas terribles y maravillosas que las personas se hacen a sí mismas y a los demás, pero al final escuchar te ahoga todavía más que la gente a la que intentas escuchar.
(…)

(…)
 La ciudad era de papel, pero los recuerdos no.
(…)

(…)
 Marcharse es muy duro… hasta que te marchas. Entonces es lo más sencillo del mundo.
(…)

(…)
 Hay mucha gente. Resulta sencillo olvidar lo lleno de personas que está el mundo, abarrotado, y cada una de ellas es susceptible de ser imaginada y, por lo tanto, de imaginarla mal.
(…)

(…)
-Si no lanzas esa mierda por la ventana ahora mismo, acabaré con nuestros once años de amistad – me dice.
-No es mierda – le contesto –. Es pipi.
-Fuera – me dice –.
 Así que la tiro. La veo por el retrovisor lateral aterrizando en el asfalto y explotando como un globo lleno de agua. Radar también lo ve.
-Joder – dice Radar –. Espero que sea uno de esos episodios traumáticos que hieren tanto mi sensibilidad que directamente olvido que han sucedido.

(…)

6/12/15

BOOK-TAG #18: QUIDDITCH


BOOK-TAG

QUIDDITCH

¡Hola a tod@s! J

 Hace mil años que no subo entrada. Lo sé y lo siento. Pero aquí me tenéis, dispuesta, como siempre, a intentar ponerme al día y recuperar el tiempo perdido lo más rápidamente posible. He echado mucho de menos leer blogs, poder perderme por la bloggosfera en busca de nuevas joyitas… Lo cierto es que el tiempo me ha cundido más bien poco: he leído más bien tirando a poco (uno o dos libros en noviembre y ninguno en lo poquito que llevamos de mes) y me he vuelto a atrasar en la confección de reseñas. Pero no quiero aburriros. Contadme, ¿qué tal os va a vosotr@s?




QUAFFLE

1 – Un libro que te gustaría que leyese todo el mundo



 Tinta, de Amanda Sun. Hace muy poco que acabé de leerlo – de hecho, no hará más de dos semanas – y lo cierto es que me gustó muchísimo. A lo largo de la novela se van introduciendo términos en japonés, los cuáles están perfectamente explicados a pie de página. La autora nos cuenta mucho sobre esa cultura, una que me era completamente desconocida, todo sea dicho. La protagonista, aunque a veces peca de impulsiva, está muy bien construida. Tiene las ideas acordes con su edad (16 años). Algo que me gustó muchísimo fue el hecho de que el amor, aunque puede parecer algo “precipitado” se va cociendo a fuego lento y no llega en ningún momento a resultar empalagoso.
 Así que sí. Os recomiendo mucho, pero que mucho, leer el libro.

EL GUARDIÁN

2 – Un libro que siempre has amado y que siempre defiendes



 La saga Hush Hush, de Becca Fitzpatrick. Es de esos libros que o bien amas u bien odias. Yo cuando me hice con el primero – unas Navidades ya hace muchos años – quedé tan sumamente encantada que no pude dejar de leer. Creo que fue de las primeras veces que devoré, casi literalmente, un libro. Quedé prendada de Patch, de la personalidad extrovertida y explosiva de Vee, de la humanidad de Bea y de la maternidad de su madre. En cierto modo fue mi primer libro juvenil paranormal-romántico con todas las letras y es por eso que siempre diré lo mismo: vale la pena leerlo.

EL GUARDIÁN

3 – Un libro que tuviste esperar mucho tiempo para leerlo



 Éxodo, de Anissa B. Damon. No os hacéis una idea de lo que me costó conseguir este libro. Fue simplemente horrible. No había manera de encontrarlo. Tienda tras tienda. Y no sólo en mi ciudad, sino también en la de mi familia. Pensaréis: ¿tanto rollo por un libro? Sí, ya era algo personal.
 El libro llegó a mis manos un año después. Mi tía lo pidió por Internet y, bueno, me alegra deciros que después del galimatías que supuso hacer que cayera en mis manos, me gustó. Muchísimo. Ahora, unos cuantos años después, sigo esperando pacientemente a que el tercero aparezca. No sé si ya está publicado, si la autora sigue trabajando… Pero, después de cómo acabó el segundo, no veo la hora de ponerme a leerlo.

EL CAZADOR

4 – Un personaje que te haya robado el corazón



 Ron Weasley. (Venga, decidlo: “Dios, Carme, ¡nadie se esperaba que dijeras ese personaje!” Lo sé, lo sé… Nunca dejo de sorprendeos). Lo he dicho medio millón de veces, pero es que adoro a ese niño. Es tan dulce y a la vez tan avispado. Recuerdo estar leyendo el primer libro y reírme con cada una de sus ocurrencias. Bien es cierto que hay momentos en los que actúa de forma injusta – estoy segura de que ahora mismo tod@s y cada un@ de vosotr@s estáis pensando en un momento distinto – pero lo que no podéis negar es que es leal como pocos.

GOLPEADOR

5 – Un libro que te rompió el corazón de un solo golpe



 Si me pongo a pensar en un libro que me rompiera el corazón, de forma inevitable tengo que hablaros de Ciudad de ceniza, segunda parte de la archiconocida saga Cazadores de sombras. Supongo que el libro me pilló en lo que podemos considerar “un momento tonto” pero, fuera como fuere, llore. Y mucho. No podía creerme que después de todo lo que había pasado las cosas se quedaran así. Me dio mucha pero que mucha pena Clary. Quise abofetear a Jace y, bueno… Creo que sobra decir lo enferma que me puso Valentine.
 Como siempre, la gran Cassandra Clare jugando con nuestros pequeños corazoncitos…

LA ESCOBA

6 – Un libro que te hizo sentir que estabas volando hacia otro lugar



 Sin duda, me quedo con Taibhse (Aparición) de Carolina Lozano. Hace años que lo leí (creo que por aquel entonces iba a segundo de la ESO), pero recuerdo la sensación de transportarme a aquellos parajes fríos y hermosos. Lo confieso: adoro las zonas del norte. Son tan bonitas, tan idílicas… El castillo en el que en cierto modo se desarrolla toda la historia me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Y la biblioteca. Oh, por favor. ¿Quién no desearía pasar allí la tarde estudiando o simplemente disfrutando de una buena novela? (¡Yo firmaba, eh!). Por si todo esto os parece poco motivo para leer el libro, hay unos toques paranormales que no os dejarán indiferentes.

ESPECTADORES

7 – Un personaje con el que te encantaría ver un partido de Quidditch



 (Con Lee, ¿con quién si no?). La verdad es que me ha costado una barbaridad pensar una respuesta para esta pregunta, pero creo que ya lo tengo claro. Me quedo con Percy, protagonista de la archiconocida saga Percy Jackson, de Rick Riordan. ¿Y por qué? Bueno, digamos que ese pequeño se ganó mi corazón en la primera parte de dicha saga. No es un niño al que podamos considerar bueno y es precisamente por eso que lo adoro. Vamos a ver, ¿qué hay de malo en no tener siempre buenas intenciones? ¿Qué hay de malo en, de vez en cuando, querer marcar la diferencia entre la valentía y la temeridad? No me malinterpretéis, no es un antagonista, ¡ni mucho menos! Es un pequeño héroe, como Harry, como Ron, o como Hermione. Volviendo al tema, sería realmente divertido escuchar sus comentarios mordaces.

LA BLUDGER

8 – Un final que te dejó KO



 ¿Sólo uno? Bueno, pues me voy a quedar con After, primer parte de la saga con el mismo nombre, de Anna Todd. Si recordáis mi reseña (enlace aquí), me cabreé muchísimo con Hardin. De hecho, cada vez que me pongo a pensar en estos libros… en fin. Vaya decepción, vaya chasco y vaya pérdida de tiempo. Centrándome sólo en la primera parte… No podía creer que nuestro protagonista fuera tan cerdo; y perdonadme por la expresión, pero a mí me gusta llamar las cosas por su nombre. Fue una jugada de muy mal gusto y, francamente, sigo viendo irracional que Tessa no escarmentara.

MUGGLE

9 – Un libro poco conocido



 Os lo he recomendado alguna vez, pero aprovecho para volver a hacerlo. Oscuridad, de Elena P. Melodia, primera parte de la trilogía My land. Es un libro de ambientación gris, decadente… La protagonista, aunque algunas veces peca de egocéntrica es, a mi parecer, muy fuerte. El amor no está demasiado presente, de hecho, hay apenas algunos esbozos de romance – algo que hace del libro una joyita. Un amor metido a calzador no hubiera quedado para nada bien –. (Reseña aquí)

BANQUILLO

10 – Un libro que tienes abandonado en las estanterías



 Las carreras de escorpio, de Maggie Stiefvater. Hace años que está en la estantería esperando para ser leído. El caso es que me parece estúpido, porque he leído reseñas muy positivas, pero como después de leer Temblor tampoco quedé encantada (reseña aquí), no me he decidido aún.

COPA DE QUIDDITCH

11 – Un libro que te mueres por comprar

 Hum. Buena pregunta. Como últimamente leo más bien poco – no me matéis – no sabría con cual quedarme, pero supongo que en cierto modo optaría por una continuación de saga que me haya fascinado. La saga Vanir, Harry Potter, etc.

SNITCH DORADA

12 – Tu libro favorito

 No tengo libro favorito. Siempre acabo descubriendo nuevas joyitas y, por eso mismo, creo que no es adecuado hablar de “un libro favorito”, al menos en mi caso. O soy muy optimista o soy estúpida, pero creo que siempre se puede mejorar y, tal vez, un día encuentre un libro “inmejorable”, tal vez. Pero ese tal vez aún me pilla lejos.  


Y esto ha sido todo. ¿Qué os ha parecido?

 Contadme, ¿qué libro defendéis siempre? ¿Creéis que es posible tener un libro favorito? ¿Algún personaje con el que veríais un maravilloso partido de Quidditch? ¿Algún personaje que os haya robado el corazón? ¿Finales de infarto?


¡Nos leemos en los comentarios y en vuestros blogs! ¡Un besazo! 

22/11/15

(Tierras de Gyadomea 1) Las tierras del Nuevo Mundo


Reseña de libros infantiles #4:

Las tierras del Nuevo Mundo

¡Hola a tod@s! J

 ¡Lo sé, lo sé, jolines! Tenía que haber subido esta entrada la semana pasada, pero fue el caos. Así que, después de otro fin de semana algo ajetreado, por fin he podido cumplir mi palabra y traeros la reseña de esta pequeña joyita recién descubierta.

 Aprovecho para dar un millón de gracia a su autor, José Baena Castel, por haber confiado en mi pequeño espacio para reseñar su obra. Desde aquí os digo que ojalá decidáis darle una oportunidad: vale la pena.

Ficha técnica



Título: (Tierras de Gyadomea 1) Las tierras del nuevo mundo
Autor: José Baena Castel
Editorial: KDP Amazon
Número de páginas: 216
ISBN: 9781512306576

Sinopsis

Varios niños por separado, y de maneras diferentes, acaban en un mundo fantástico llamado Gyadomea. Sin embargo, éste está divido en muchas tierras, mediante barreras... algunas de ellas naturales, y otras producto de la magia. Éstos aparecen en lugares diversos. Y en cada uno de ellos existen peligros y brujos que enfrentar. Pero, no estarán solos. Todos, de un modo u otro, recibirán ayuda.

Mi opinión

 Lucy, Christian y Andrea son hijos de un famoso escritor de novela fantástica, Javier. Pero no es sólo la escritura lo que apasiona a nuestro escritor de best-seller, no. Antes de volver de una presentación en EEUU, pasa por una pequeña tienda de antigüedades en la cual, por un precio astronómico, se hace con un cofre repleto de anillos de lo más hermosos. Junto con los anillos se encuentra un espectacular collar. Pero… ¿Qué hay de especial en estos objetos?
 Tras la emoción ante el regreso de sus padre, Lucy, Christian y Andrea pasan la tarde jugando hasta que, en cierto momento, Christian y Lucy deciden ponerse los curiosos objetos de Javier. Para Christian un anillo de turquesa, para Andrea la obsidiana Negra y para Lucy el hermoso collar y el cofre con los demás anillos. ¿Cuál será la sorpresa de nuestros tres pequeños al verse transportados a un mundo mágico, totalmente diferente de lo que conocemos como Tierra?
 Debo decir que siempre he sentido cierta predilección por las historias de fantasía. Me gusta el hecho de que con un pequeño hechizo pueda aparecer un puente para salvar el camino, que los malos sean reducidos a cenizas y, por supuesto, que suceda todo lo que la imaginación alcance a crear. Me ha producido cierto sentimiento de nostalgia esta novela y es que José Baena Castel nos brinda un sinfín de seres, situaciones y protagonistas de lo más variopintos.
 A riesgo de no haber captado el mensaje y viéndome en la obligación de expresa mi opinión, me atrevería a decir que nuestro autor, en esta primer parte de su primera trilogía, Tierras de Gyadomea, nos ha querido recordar, en cierto modo, cuatro historias: Alicia en el país de las maravillas, Las crónicas de Narnia, Harry Potter y El mago de Oz. ¿Y por qué digo esto?
 El “teletransporte” lleva a Lucy a un camino de diamante, y… ¿No era Dorothy la que siguió un camino de baldosas de oro? Por otro lado, la pequeña Andrea, un bebé de dos meses, acaba en un camino de obsidiana negra y Christian en un camino de turquesas. Estos tres caminos se dibujaron sin ningún tipo de problema en mi mente y es que las descripciones, aunque escasas, son escuetas, precisas. Perfectas, diría yo.
 ¿Y quiénes son nuestros otros protagonistas? Quiero hablaros primero de mi favorito, Jack, un niño huérfano al que sus padres adoptivos tratan realmente mal. ¿A quién os recuerda? Exacto. A nuestro pequeña y adorado Harry. Me ha gustado muchísimo cómo Jack decide ir en busca de la pista que le lleve a descubrir la verdad sobre sus padres, yendo a parar a una vieja casa en la que una mujer rodeada de gatos le muestra unos graciosos trucos. En la casa nuestro pequeño protagonista encuentra un libro de magia blanca y una foto. La anciana decide regalarle un gato, Fantasma, con el que viajará a otro mundo, uno totalmente distinto… Uno en el que descubre que sus padres habían sido reyes de aquellas tierras y que un malvado mago oscuro ahora tiene el poder en sus manos.
 Nuestros últimos protagonistas son los Ramsay: Jéssica y Tommy. Estos pequeños están con sus padres en una fiesta o feria medieval cuando un hombre y una mujer los engañan para que los acompañen. Cuando los malhechores están a punto de llevar a nuestros protagonistas ante Heraclion, brujo rey de las tierras del Magigland, aparece Yarlem, el líder de los rebeldes. Juntos viajan al Magigland, huyendo de los malhechores. Llega así su misión: devolver la magia a los mundos de dicho reino. Por supuesto, nuestros pequeños protagonistas aceptan, siendo absorbidos de pleno por un mundo digno de Alicia en el país de las maravillas.
 No exagero cuando digo que disfruté de todas y cada una de las aventuras de todos nuestros protagonistas. Bien es cierto que Jack logró abrirse un huequito algo más grande en mi corazón, con su lucha por derrocar a Ahimylión, rey de las Tierras del Reino Encantado. Su viaje para lograr la gema, su reencuentro con Logan, su tío… Fue realmente fabuloso.
 Tal vez la historia más desafortunada es la de los hermanos Lucy, Christian y Andrea. No quiero desvelar nada, pero el cómo ciertos aspectos de Las crónicas de Narnia se fusionaron con El mago de Oz me dejó con una sonrisa de oreja a oreja. Es una historia bonita, sin duda, con un final agridulce.
 Los toques más cómicos nos los aportan Ribufag y Crúknik, dos graciosos gnawing que acompañan a Christian en la búsqueda de sus hermanas. La aventura llega de la mano de Vankian, el príncipe de la Tierra Central que, junto a Lucy irá en busca de Andrea y Sassia, su amor secuestrado antaño.
 Tommy y Jéssica irán en busca de su objetivo de la mano de los voladores, unos seres realmente curiosos y entrañables, así como de un anciano cuenta cuentos. Debo decir que me hubiera gustado poder leer alguno de sus fabulosos cuentos pero, bueno, “la próxima vez será”.
 Poco más puedo decir, aparte de que espero con ganas leer la segunda parte, para saber qué pasará con Lucy, Christian, Vankian, Sassia y, por supuesto, Andrea y el Brujo Supremo.

Con todo, Las tierras del Nuevo Mundo, es una primera parte trepidante, cargada de momentos tiernos, otros desgarradores y evocaciones francamente maravillosas. Para ser el primer libro del autor, no está nada pero que nada mal.

Nota: 4,75/5

Citas


(…)
-¡Vaya! Deberías venir conmigo más a menudo. Ese burro te ha hecho más caso a ti, que a mí desde que lo tengo.
-Sólo hay que comprenderlo un poco.
-¡Comprender a un burro! ¡Eso es lo más cómico que he oído en toda mi vida! – exclamó el hombre, riéndose a carcajadas. Lucy se le quedó mirando unos segundos, un poco pensativa. Luego, comenzó a reír a carcajadas ella también.
(…)

(…)
-¿Sabéis acaso, si más adelante vuelve a aparecer?
-Eso sí lo sabemos. Sí. Justo un poco antes de la salida del bosque, por el este – Ribufag parecía hablar por los dos gnawings.
-Sí. Por el este – dijo también Grúknik.
(…)

(…)
-Vamos. Anímate, muchacho – le dijo Rásgjar, dándole un pequeño empujón hacia su tío.
 De pronto, le salieron unas lágrimas motivadas por la alegría del momento; se lanzó corriendo hacia Logan y lo abrazó con toda su fuerza.
 El mago hizo lo mismo.
-Tranquilo, chico. Ya estamos juntos. No volverás a estar solo.
 En ese momento, el gato siamés de Jack, maulló repetidamente.
-Ven, Fantasma. Tú también tendrás tu abrazo – el animal pareció entenderlo, porque salió disparado hacia él y saltó sobre sus brazos.
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-No creo que ninguno de ellos se atreva a atacarnos, con la candelaria que hemos hecho. Si los animales le tienen miedo al fuego; los insectos o lo que quiera que sean, deben tenerlo miedo también.
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-Extraña facultad la tuya – dijo Jéssica – ¿Sabes hacer algo más aparte de volverte invisible por capítulos?
-Sí, pero, también puedo desaparecer y aparecer de una sola vez. Te lo mostraré – el gnomo volvió a aparecer entero, para luego desaparecer por completo, y de nuevo volver a aparecer –. ¿Has visto?
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 Las tres brujas eran muy peculiares. Más que viejas, eran arcaicas, atemporales. De diferente estatura, Era representaba al pasado, y su cabeza separada de su tronco, iba y venía independientemente de su cuerpo. Es representaba el presente, y aparentemente era la única que parecía normal. Será representaba el futuro, y en su caso, eran sus ojos los que se movían al libre albedrío para más tarde regresar a sus cuencas.
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