28/1/17

RESEÑA #75: CUENTOS PARA ENTENDER EL MUNDO


RESEÑA #75: CUENTOS PARA ENTENDER EL MUNDO

¡Hola, hola, hola!

 No sabía qué iba a encontrar entre las páginas de este pequeño recopilatorio de historias. De hecho, si soy sincera, ni siquiera tenía pensado leerlo. Quiero decir, tenía ya mi propia lista de prioridades y este libro, aparte de ser bonito, no acababa de llamarme lo suficiente como para incluirlo en la lista. El caso es que mi madre sí lo estaba leyendo y me dijo que echara un vistazo a un par de los cuentos que había y… chapó.

 Últimamente he estado algo alicaída con la lectura. Como sabéis, he aparcado mi género favorito – de forma temporal – y, aunque no estoy teniendo malas experiencias lectoras, sigo sin tener esa necesidad imperiosa de coger una novela. Dicho esto, pensaréis, ¿y entonces por qué leches nos hablas de un recopilatorio de cuentos? Pues muy sencillo: he encontrado el puente de vuelta a la lectura. Y no puedo estar más contenta. ¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: Cuentos para entender el mundo
Autora: Eloy Moreno
Número de páginas: 171
ISBN: 9788461732029
Precio: 14, 70 €

Sinopsis

Este es un libro dedicado a todos aquellos que siguen siendo niños aunque los adultos les obliguen a disimularlo. Son 38 cuentos cortos que te harán pensar, reflexionar, sentir, vivir...
Están recomendados para niños a partir de 5-6 años y, por supuesto, también para adultos. Y sobre todo, están recomendados para contarlos, comentarlos y disfrutarlos a solas o con tus personas queridas.

Mi opinión

 No había leído nada de Eloy Moreno y, de hecho, este libro ni siquiera es del todo suyo. Quiero decir, él mismo explica, en el inicio de la recopilación, que ha ido adaptando a nuestro tiempo toda una serie de historias que a él mismo lo han dejado pensando. La idea me ha parecido sencillamente maravillosa, sobre todo porque añade, también, que nunca le han gustado esos cuentos en los que todo es perfecto.
 No sé muy bien cómo hablaros de los cuentos que he tenido el placer de leer. Cada uno tiene sus más y sus menos, claro. Al fin y al cabo, la magia de un cuento es dejarnos con la mente dando tumbos tras unas pocas líneas.
 Tomando la vía fácil, creo que lo mejor que puedo hacer es contaros lo que para mí ha supuesto leer estos relatos. No sólo las ilustraciones son preciosas – Pablo Zerda ha hecho un trabajo de 10 –, sino que los mensajes, lo que se ve tras esas escuetas palabras, sencillamente es mágico.
 He hablado muchas veces de cómo intentamos hacer a los niños ignorantes, casi estúpidos, aludiendo a que “aún les queda mucho que aprender”. Mucho, porque somos los suficientemente idiotas como para no ver que, en realidad, son personas igual que todas nosotras, igual que todos nosotros. Es por eso que uno de los cuentos, el llamado “El niño que puedo hacerlo”, ha sido uno de mis favoritos.

-No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

 Esas sencillas palabras dicen, y mucho, a favor tanto de su autor cómo de el origen del cuento. Los niños no son juguetes, no son personitas pequeñas, no son saquitos vacíos que hay que llenar de información para que un día sean igual que “los adultos”. Los niños son personas que, muchas veces, actúan mejor y más rápido que cualquiera de nosotras y nosotros. Desde aquí doy mil gracias a Eloy Moreno por contribuir a difundir un mensaje tan importante.
 Pasando a otro tipo de historias, “Cruzar el río” ha sido también un gran descubrimiento. Me gusta el enfoque que da el maestro al monje: el hecho de que él no es mejor, sencillamente por el hecho de que sigue pensando en lo que ha pasado. ¿Quién no le ha dado mil vueltas a un asunto, llamémoslo “x”, jurando y perjurando que realmente no le importa? Porque yo, desde aquí, me declaro más que culpable.
  Podría pasarme el día entero hablando de cada historia pero, como os haría mil spoilers, pasaré a la que se ha coronado como mi favorita. “Las estrellas de mar” es un cuento dulce, con ese toque melancólico que tan puede gustarnos. En él, una niña pequeña intenta salvar al mayor número posible de estrellas de mar – estrellas que han sido arrastradas hasta la orilla –. Nada más y nada menos que mil. Y ella no para de lanzarlas al agua, devolviéndoles la vida. En esas está la niña cuando llega un hombre y le dice que no vale la pena, que no tiene sentido, que hay demasiadas…

-Para esta sí ha tenido sentido.

 Chapó. Chapó mil veces, porque es cierto. Por muy difícil que sea, por muchos problemas que pueda haber, todos y cada uno de ellos valen la pena. Quiero decir, el número nunca, jamás, debe ser un condicionante para que tiremos la toalla. Rendirse no debe ser una opción, porque rendirse es dar la razón al resto del universo, una forma poco amable de ser lo que se espera que seamos. ¿Y qué si alguien piensa que no podemos lograrlo? Todo el trayecto que recorramos, todo lo que consigamos, habrá valido la pena. Habrá tenido sentido.
 Mi última aportación sobre estos cuentos será para las instrucciones de uso que aparen al inicio. Me ha parecido realmente bonito, porque en cierto modo nos transporta a esa infancia en la que todos hemos querido que nos lean nuestra historia favorita antes de ir a dormir. Debo reconocer que yo no he seguido dichas instrucciones – he leído el recopilatorio del tirón –, pero me parece una forma muy dulce de aportar un toque de magia a nuestro día a día.




Con todo, Cuentos para entender el mundo, es un recopilatorio de historias dulces, amenas y divertidas; con una profundidad más que palpable. Eloy Moreno nos trae de vuelta nuestra infancia y, sólo por eso, vale la pena darle una oportunidad a sus palabras.

Nota: 5/5


20/1/17

RESEÑA #74: EL LIBRO DE LA ALQUIMISTA


RESEÑA #74: EL LIBRO DE LA ALQUIMISTA


¡Hola, hola, hola!

 Espero que sepáis cómo narices se puede conseguir una barca, porque si sigue lloviendo así las personas que no sepan nadar lo tienen difícil. Pero bueno, ¿cómo os trata la semana? ¿Vosotr@s tampoco queréis salir de casa? ¡Hace un frío de mil demonios y llueve! ¡Vaya mezcla!
 Dejando de lado el fascinante mundo del tiempo, ¿qué tal si pasamos a algo un poquito más ameno? ¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Vanir 6) El libro de la alquimista
Autora: Lena Valenti
Editorial: Vanir
Número de páginas: 512
ISBN: 9788493933890
Precio: 21,90€

Sinopsis

 Dos mil años sin sentir nada son demasiados, incluso para un inmortal como Cahal McCloud. En el pasado, los dioses Vanir lo castigaron por violar las leyes y lo relegaron a una eternidad sin emociones, convirtiéndolo en un crisol vacío, hasta que encontrara a su pareja de vida y esta le devolviese todo lo perdido. Pero nunca imaginó que su cáraid estaría de parte de Loki y sus jotuns, que lo secuestraría y lo torturaría durante interminables y agónicos días. Ahora, por fin, las tornas se han cambiado, y es la científica quién está a su merced. Su sangre le dará un enorme poder, el druida en él despertará y su secreto don será requerido en la lucha contra Lucius y Newscientists, pero nada le importará más al vanirio que vengarse de su verruga. Aunque su alma esté eternamente atada a la de él, aunque los destruya a los dos, llevará a cabo su cometido hasta las últimas consecuencias. Él no se pudo proteger de ella, ahora nadie la podrá proteger de él.

Reseñas de libros anteriores






Mi opinión

 Me moría de ganas por hincarle el diente a esta pequeña joyita y es que, como ya sabéis, Lena Valenti se ha convertido en una de mis escritoras favoritas. Esta mujer, amigas y amigos, hace magia. Magia a través de algo tan bonito y efímero como las palabras.
 Después de cinco entregas de infarto, con sus más y sus menos, llegamos a una sexta que nada tiene que envidiar a sus predecesoras y es que Cahal McCloud es un personaje que vale la pena conocer a fondo. No pensaba lo mismo de Mizar. Como recordaréis, nuestro druida sufrió lo indecible en manos de esa mujer rubia y desalmada, esa chica fría como el hielo. Una chica a la que yo le deseaba cosas terribles, si me permitís la licencia, pero a la que al final le he cogido tanto cariño como a nuestro Magiker.
 Después de ser rescatado de las garras de Lucius, Patrick y Hummus, Cahal decide llevarse a su caráid, la mujer que le ha devuelto a la vida de los sentidos, sentimientos y emociones, a una de sus casas, lejos de todo el mundo. El caso es que, después de todo lo sufrido, pensé que nuestro querido druida sería, cuanto menos, cruel y despiadado en su trato. Me esperaba una versión más bruta de Caleb McKenna, así que podéis imaginar cuál fue mi sorpresa al comprobar que no fue así. Ni mucho menos. Cahal es, en todo momento, un hombre dulce, paciente y zalamero; un vanirio que sabe lo que provoca en las mujeres, ¡y no es para menos! Un amor de hombre, sí, sí. Una pena que no podamos decir lo mismo de la pequeña Miz.
 Os prometo que me esforcé en odiarla. Quería despreciarla por todo lo que había hecho pero, sencillamente, no pude. Miz es una mujer valiente, una chica práctica que sabe lo que se espera de ella y que acepta su destino. Cabezota a dolor, sí, pero oye, tiene sus motivos. Su infancia, ¡cómo no!, fue terrible. Los lobeznos y vampiros mataron a sus padres y a su hermana delante de sus propias narices y ella fue poco más que un juguetito para esos seres despreciables, una chica que era demasiado inteligente para matarla. Una chica que resultó ser un catalizador para el druida.
 Una vez más, nuestra Lena Valenti lo ha conseguido. He querido arrancarme los pelos de la cabeza leyendo este libro tantas veces que no podría contarlas con los dedos de las manos. Me ha gustado el hecho de volver a encontrarnos con una chica que no sabe nada del maravilloso mundo oculto entre la raza humana, porque gracias a ello Miz es mucho más creíble, más consecuente. Ella sólo cree en la ciencia, en lo que puede pasar con la materia, en lo que logran los avances médicos… Le choca sobremanera ver que hay mucho más allá de lo que ven sus ojos, mucho más de lo que ella misma puede llegar a concebir. Y eso es maravilloso. Maravilloso porque nuestra pequeña científica sólo puede seguir mirando hacia adelante y asimilar toda la información que llega hasta ella.
 Supongo que es un buen momento para comentar lo mucho que me gustaron las nuevas incorporaciones y es que, a mi juicio, Daimhin va a ser una protagonista maravillosa, una barda que va a dar mucho de lo que hablar… chica que se las va a tener que ver con un chico al que ni siquiera conoce todavía. Me fascinó que hiciera tan buenas migas con la científica, dejando el pasado donde debe estar: enterrado y olvidado. Lo mismo para Carrik, Beatha y Gwyn. La familia de Daimhin pasa a ser de lo más importante entre las páginas de la novela y es que ellos y sólo ellos saben lo que es ver día tras día a una de las implicadas en el genocidio que se llevó a cabo entre las filas de Newscientist, una organización que, a mi juicio, merece arder. ¡A ver si mi pequeño deseo se cumple prontito!
 Pasando a comentar la relación entre Cahal y Miz… Chapó. No creía que pudiera surgir algo tan condenadamente bonito de dos personas tan antagónicas, tan diferentes… Ella, un cerebrito con un humor más bien escaso; él, todo sonrisas, un hombre con don de gentes. Dos caras de la misma moneda, al fin y al cabo, porque Cahal saca lo mejor y lo peor de sí mismo en presencia de la mujer que ha hecho verdaderas perrerías creyendo estar en el bando correcto. Tal vez mi único reparo esté en el cómo nuestro druida convierte a Miz. No me acabó de parecer justo que tuviera que hacerlo delante de todo el mundo aunque, bien mirado, era la única forma de que no acabaran con la vida de la científica.
 No diré nada más a este respecto, aunque sí haré una pequeña referencia a tres personajes que cobran mucha importancia en el libro. Noah, el berserker adoptado por As, sigue pareciéndome demasiado encantador. Tanto que duele, y es que éste pobre hombre carga con una cruz y unos secretos que nadie, ni siquiera él, conoce. Me muero de ganas por saber cuál es su verdadero papel en todo esto. Ardan y Bryn son, sin duda, las dos nuevas piezas de un rompecabezas más que intrincado. Comentaba en las reseñas de la cuarta y la quinta entrega que la valkyria merecía toda la ira del highlander pero ahora, después de saber cómo se las gasta Ardan, tengo mis dudas. No me gusta el desprecio con el que la trata. Está dolido, vale, ¿pero acaso es eso motivo suficiente para convertirla en su esclava?

 Y, ahora, bienvenid@s a la Zona Spoiler

 No acierto ni una. Tenía claro que Cahal iba a tener un poder más que envidiable, pero en ningún momento imaginé que pudiera llegar tan sumamente lejos. Supongo que el problema fue que centré toda mi atención en todos y cada uno de los movimientos de Miz. Un fallo pasable, sin duda, porque la chica se convierte en todo un problema para todos los presentes en el centro que Adam construyó para Ruth, el Ragnarök. Me pareció muy noble por parte de Menw hacer el esfuerzo de no odiarla, lograr tratarla como a una igual casi al mismo tiempo que todos los niños. Las que más se hicieron de rogar fueron nuestras chicas favoritas, Daana, Aileen y Ruth, pero, oye, al final lo hicieron, que es lo importante.
 La historia sigue las líneas de las novelas anteriores: parar los pies al enemigo y descubrir cómo de algo tan retorcido puede surgir algo tan bonito como el amor. Me pareció francamente sorprendente que Cahal se diera cuenta tan rápido de que realmente estaba enamorado de ella; supongo que esperaba que Miz se rindiera más pronto, que agachara la cabeza y con la boca pequeña dijera todo lo que se esperaba de ella. Pero no lo hizo y, contrariamente a lo que podáis pensar, eso hizo que la apreciara aún más como protagonista. No creáis que soy una desalmada, ¡todo lo contrario! Lo que quiero decir es que me gustó que Lena Valenti creara a una protagonista femenina tan fuerte, tan segura de sí misma.
 Muchas veces he hablado de lo mucho que me gusta la visceralidad en los protagonistas. Miz fue precisamente eso: una chica visceral, tan dulce como calculadora, tan cariñosa como arisca. Tan fría como alguien que lo ha perdido todo y ya no le queda nada por lo que luchar; pero lo suficientemente humilde como para querer dar su vida a cambio de proteger a Eon, el pequeño vanirio desfallecido. Ese niño de apariencia enfermiza y débil que luego resultó ser una pieza clave. No quiero desvelar nada más en lo que a esto se refiere, pero sí que os diré algo: no podía creerlo, sencillamente no tenía ningún sentido. Hasta que lo tuvo, por supuesto.
 Lo más bonito de esta historia, si me paro a pensarlo, no es tanto la rendición de Miz; sino como ambos se redescubren a sí mismos. Se habla mucho de gente que no sabe realmente quién es hasta que un día un bofetón de realidad le azota, ¿cierto? Bien, pues en este caso es justamente eso lo que llega a nuestros protagonistas. Un grandísimo bofetón que manda a Cahal directo a un lugar mágico… un lugar del que no os pienso hablar, porque quiero que leáis el libro.
 Mis últimos comentarios harán referencia a Noah y Nanna. Permitidme que diga que estoy hasta las santas narices de los juegos de Freyja. Esa mujer dice más cuando calla que cuando habla y eso, creedme, me pone enferma. Ya es mala pata que nuestro pobre berserker no sepa quién es realmente más allá de la misteriosa referencia que hace Hummus hacia él, llamándolo “Niño perdido”, como para que encima la muy desgraciada de Freyja no permita a Nanna que Noah la toque. Algo obvio, teniendo en cuenta que las valkyrias deben ser vírgenes, ¿sí? ¡Pues ya está bien, leche! Ella es la kone de Noah. Todo el maldito mundo lo sabe. Así que me puse muy contenta cuando por fin la diosa movió ficha y desveló la ubicación de la valkyria, la encargada de recoger a los caídos, a nuestro chico misterioso. Tengo mis teorías, claro, pero como no me apetece humillarme cayendo en errores, por el momento me las reservo.

Con todo, El libro de la alquimista es una sexta parte tan maravillosa como las anteriores. Con unos protagonistas sencillamente geniales y una prosa deliciosa, Lena Valenti vuelve a sumergirnos en el trepidante mundo de nuestros guerreros regalándonos, una vez, momentos que hacen que temblemos de emoción. ¡Qué ganas de leer el séptimo!

Nota: 4,5/5

Citas

(…)
 A Cahal, en cambio, le hablaban las estrellas. Todo el universo hablaba con él; la naturaleza se comunicaba en su propio idioma y le sobrecogía su claridad y la poca maldad que había en ello. El cielo era único y no juzgaba a nadie.
(…)

(…)
 No sabía si ese hombre la protegería o no, pero entendió de una manera cruel que querer mucho a las personas hacía que estas desaparecieran.
 Nunca más volvería a querer.
(…)

(…)
 Él, que estaba en su cabeza, se había descubierto sonriendo ante algunas de sus ocurrencias, admirando otras y frunciendo el ceño a las que lo ponían a la altura del betún. Porque él no era ni un hijo del demonio, ni hijo de una puta, ni un híbrido entre enano y gilipollas y, ni mucho menos, un descerebrado macho cabrío comepollas a punto de desgarrarla.
(…)

(…)
-Bueno, el amor se tiene que pelear día a día – le susurró Adam dándole un beso en la mejilla –. Y estos dos se pelearán mucho. Como esas novelas que tanto te gustan en las que los protas se discuten por sus diferencias y luego se reconcilian como conejos.
-Son las mejores, ¿acaso no lo sabes, lobito? La vida es caos. El amor también lo debe de ser, de lo contrario, sería falso.
(…)

(…)
 Eso era lo que más le gustaba de ella. No mentía. Era franca, honesta y directa; y lo que algunas tardarían en reconocer solo por hacerse las remolonas, ella no lo haría. ¿Por qué fingir que no sentía nada cuando lo sentía?
(…)

(…)
-Oh, caray. Menudo humor ha sacado esta – la señaló con el pulgar, mirando a Cahal con diversión –. Robin está muy bien, guapa – respondió contestando a la pulla de la rubia –. De hecho me ha dicho que estaba dando caza a tu padre, el doctor Frankenstein.
(…)

(…)
No lo toques.
 No soy yo. Ha sido él. Contestó interesada por su comportamiento neardental.
 Entonces, suéltalo. No quiero olerte y detectar olor a perro en tu piel.
-Ni yo quiero oler a zorra en la tuya – esto último lo expresó en voz alta, con tanta contundencia y espontaneidad que los dos se sorprendieron.
(…)

(…)
-Honra a tu familia disfrutando todo lo que puedas, de aquello que te rodea y deseas. Si no lo haces, ellos habrán ganado. Y no queda mucho tiempo, doctora. Tarde o temprano todo volará por los aires; y no habrá nada que lamentes porque no habrás vivido nada con la intensidad suficiente como para echarlo de menos.
(…)

(…)
 Nunca había sido dueña de nada. Ser o no ser dueña de algo era, incluso, un término demasiado posesivo como para apreciarlo.
(…)

(…)
 Y la besó. Le dio un beso de esos que la dejaban a una con los ojos vueltos. Sus brazos se quedaron lánguidos a cada lado de su cuerpo, y disfrutó de sus labios y de la pasión y la ternura que le estaba dedicando. Los besos de verdad eran así. Una mezcla de vida, luz y chispa eléctrica. Y si no lo eran, entonces, no valían.
(…)

(…)
-¿Dónde están <<miz>> gafas?
 Daana escupió el café, y Menw se partió delante de su hermano.
 Cahal puso los ojos en blanco.
-No te lo tomes a mal, brathair – dijo Menw –, pero reconocerás que la chica no ha entrado con tan buen pie como para ganarse el título honorífico a <<Miz Zimpatía>>.
 Daana se dobló sobre sí misma ahogándose en sus propias carcajadas.
-Está bien, chicos – Caleb levantó una mano y se limpió las lágrimas de la risa –. Vamos a tener un poco… un poco de… – le faltaba el aire –, de <<misericordia>>.
-Qué cabrón – murmuró Cahal con una sonrisa –. Que os den a los tres.
(…)

(…)
 El silencio era parco en palabras, pero el lenguaje no se expresaba solo mediante vocablos.
(…)

(…)
Las palabras eran como puñales. Si daban en el centro de la diana, lo único que podías hacer era tener la misma puntería.
(…)

(…)
-Y me lo dice un tío que tiene unas alas de mariposa en la cabeza. Las mías son más grandes – sonrió vanidoso –. Igual que mi polla.
-A ti te desterraron por creído gilipollas, ¿me equivoco?
-Y a ti te congelaron, ¿verdad? Oye, ¿y todavía eres virgen?
 Noah sonrió y estudió su escudo con la estrella blanca en el medio.
-¿Sabes lo que saldría si Thor deja embarazada a una Thortillera? Tendrías una Superthortilla. No dejes nunca embarazada a Miz.
(…)

(…)
 Todos tenían derecho a vivir sus sueños, ¿por qué no? Y nadie debía decirles cómo hacerlo.
(…)

(…)
 El amor llegaba como un vendaval. Lo veías venir, pero no podías evitar que lo volara todo por los aires. Arrasaba. Y al druida no le había hecho falta casi nada para arrasar con ella.

(…)

13/1/17

BOOK-TAG #21: DEL NEW YOKR TIMES


BOOK-TAG DEL NEW YOKR TIMES

¡Hola, hola, hola!

 Lo prometido es deuda, y ya sabéis que soy una mujer de palabra. Así que aquí me tenéis, escribiendo una entrada, sentada en la silla de escritorio que va a terminar por convertirse en mi cama. Después de un examen más bien cuestionable – ¡deseadme suerte, a ver si así los astros se conjuran y apruebo! –, creo que es un buen momento para traeros una de estas entradas que a mí tanto me gustan. Sí, sí. Un book-tag, amigas y amigos.



               1 – ¿Qué libro está en tu mesita de noche ahora mismo?
               
 Desde el día 28 de diciembre, para ser exactos, estoy con Seis de cuervos. Un libro del que sólo había escuchado cosas maravillosas, ¡y qué razón tenía todo el mundo! Debo decir que, por el momento, mis favoritos son Kaz e Inej.
 Para todas aquellas personitas que no sepáis de qué trata la novela (¿Qué dices, loca? ¡Si la única que faltaba por leerlo eras tú, para variar!), Kaz es algo así como una eminencia del robo. Un artista de su campo. Un chico cojo que nadie quiere que le eche el ojo encima. Porque Kaz Brekker es Manos sucias, el demonio… una persona de mundo, ¿verdad? ¿Qué os parece si Kaz se embarca en una misión imposible con otros ladrones? Sugerente, ¿verdad?

2 – ¿Cuál fue el último buen libro que leíste?

 Hum. Difícil. La verdad es que mis lecturas del 2016, como comenté en la entrada respectiva – hacer clic aquí para ir a echar un ojo –, fueron buenas en general. Si debo quedarme con la última a la que le puse buena nota, sin duda elijo La casa del torreón, de Isabel de Río. Ya había leído el libro, pero la tarde de Navidad me picó el gusanillo y tuve que ir a rescatar la novela de la estantería. ¿Qué queréis que os diga? Me puse un poco nostálgica, estaba hasta las narices de estudiar y… me lo leí de una sentada. Y ahora diréis: “Vaya, Carme, sí que lees rápido”. Qué va. Es un libro muy cortito, poco más de cien páginas. Eso sí: cada palabra vale la pena.

3 – Si pudieras conocer a cualquier escritor, vivo o muerto, ¿quién sería y qué le preguntarías?

 Esto es demasiada responsabilidad para mí. Sinceramente, no tengo ni idea. Me gustaría hablar con muchísimas autoras, con muchísimos autores. ¿A vosotras y vosotros no? ¿No sería maravilloso poder ir hablando con el autor o autora en cuestión a medida que leemos cualquier novela?
 Como no me quedan más narices que dar un nombre, diré que me gustaría poder hablar con Lena Valenti. Porque sí, porque a mí me gusta que sepáis de qué persona os hablo, vaya a ser que dé nombres nuevos y nos volvamos todos locos. Bromas aparte, sería maravilloso poder sentarse con esa mujer a debatir sobre todo lo que pasa en sus novelas porque, creedme, no devorar sus libros es sencillamente imposible. Le preguntaría, principalmente, por la maravillosa saga Vanir. Quiero saber muchas cosas, como por ejemplo cuántos de sus personajes van a poder sobrevivir al Ragnarök.
 Antes de pasar a la siguiente pregunta, quiero hacer una mención más. Si tuviera que hablar con un autor muerto, escogería a Bécquer. Ese hombre no escribía, amigas y amigos; ese señor lloraba en el papel. Os hablé de esto en alguna entrada anterior, pero para mí lo más importante es que la persona que escribe la novela se derrame en ella. Qué se exponga, deje ver sus luces y sus sombras. Qué se rompa. Y Bécquer lo hacía.

4 – ¿Qué libro puede sorprender encontrar en tus estanterías?

Ninguno. Quiero decir, sé que esta pregunta se refiere a una novela que puede parecer raro que esté con mis libros, más que nada porque todo el mundo se encasilla de un modo u otro. Yo soy bastante transparente en todos los ámbitos de mi vida, así que nada de nada. ¡Siguiente pregunta!

5 – ¿Cómo organizas tu biblioteca personal?

 Hum. Vamos a ver cómo lo digo (escribo) sin dar la sensación de que he perdido el juicio de forma definitiva. La vida es caos, ¿sí? Bueno, pues mi estantería también. Mirad, yo antes era muy pulcra, ordenada y bla-bla-bla. Pero considero que perdía el tiempo, así que los libros están puestos unos al lado de otros sin orden ni concierto. Puede que el único “orden” del que pueda hablaros es la continuidad. Quiero decir, las sagas – la mayoría sin terminar – las tengo puestas juntas.

6 – ¿Qué libro has querido leer siempre y aún no lo has hecho?

 Así a voz de pronto se me ocurre Jueces, tercera y última parte de la trilogía Éxodo, de Anissa B. Damon. Os he hablado alguna vez de estos libros tan fantásticos. De hecho, Victoria, administradora del blog Wild Life – un amor de personita, todo sea dicho –, puede deciros que no miento. Esos libros son adictivos.
 Volviendo al tema, tengo buenas noticias. Hace unos días encargué el libro y…  ¡¡Ya lo tengo!! Primero leeré las dos primeras partes – me baila mucho toda la información – y luego devoraré el final. Así que pronto tendréis reseñas.

7 – Decepcionante o sobrevalorado. ¿Qué libro se suponía que te iba a gustar pero no lo hizo? ¿Recuerdas el último libro que abandonaste?

 Si sólo abandonara un libro, no tendría ningún problema. Sí que recuerdo cuál fue el último libro del que esperaba mil maravillas y me dejó más bien fría. De hecho, es un poco más difícil que todo eso. ¿Habéis oído hablar de La mujer de papel? Una novela de Guillaume Musso que había levantado muy buenas críticas. De hecho, una amiga me lo recomendó encarecidamente. Yo me volví loca de contenta cuando vi que estaba en la biblioteca. Más todavía cuándo, leyendo la novela, adoraba cada palabra. Supongo que de momento no veis el problema, ¿verdad? No os preocupéis, que ya os lo digo yo. El final es problema. El maldito problema. ¡Oh, vamos, yo no quería que fueran así las cosas!
 No puedo decir (escribir) nada más sin soltar algún spoiler. Sólo diré que no os toméis mis palabras como una excusa para aparcar la novela. La historia vale la pena, de verdad os lo digo.

8 – ¿Qué tipo de historia o género no te atraen o sueles evitar?

 Venga, tod@s a la vez: ¡¡la novela policíaca!! ¡Muy bien!
 Sí, amigas y amigos, yo soy de las que se mueren del asco viendo C.S.I y derivados. No porque me dé miedo la sangre o me genere psicosis lo que veo. El problema es que me aburre hasta el límite de quedarme dormida. Hay personas que, para hacer la siesta, ponen los documentales de media tarde de La 2. Bueno, pues yo si hiciera siesta – ¡Ja! El día que yo tenga tiempo de hacer una siesta, por favor, tomadme la temperatura y llamad a una ambulancia –, me pondría cualquier capítulo de esas series policíacas tan fascinantes.
 Después de esto, como podéis imaginar, no me llama nada de nada la literatura de este tipo. Si no aguanto la imagen, ¿cómo narices voy a leer un mínimo de trescientas páginas sobre una investigación?

9 – ¿Cuál es el próximo libro que planeas leer?

 Quiero leer Dorothy debe morir, antes de ponerme con la trilogía de Éxodo. Después supongo que leeré los libros que tengo acumulando polvo en la estantería desde hace demasiado tiempo. Eso o algo que vea algún día en la biblioteca y no pueda resistirme a cogerlo.


Y hasta aquí el book-tag.

 Como os he dicho infinidad de veces, yo no soy ni la mitad de divertida que vosotros, así que vamos a dejar de hablar de mis gustos y vamos a pasar con los vuestros.

¿Qué estáis leyendo ahora? ¿El último libro que os dejó fascinadas y fascinados? ¿Con qué autor querríais tomar un café para charlar sobre sus novelas? ¿Tenéis algo que pueda sorprender en vuestras estanterías? ¿Acabáis siempre los libros o los dejáis a medias si no os gustan? ¿Qué género no os acaba de gustar?

¡Contadme, contadme, contadme!
¡Un besazo muy grande!


6/1/17

Comentando algunas cositas + Retos para el 2017


Comentando algunas cositas + Retos para el 2017

¡Hola, hola, hola!

 ¡¡Feliz día de Reyes y feliz año nuevo!! J ¡Un año que se nos va! ¿Qué tal ha sido? ¿Bueno? ¿Genial? ¿Maravilloso? Estoy segura de que sí.



 A mí no me ha ido mal. Veamos, empecé el año leyendo mucho. Y ahí acabó todo. Hasta junio, que recuperé ritmo. Curiosamente las épocas en las que tenía que haberme partido los codos estudiando. Creo que eso no dice demasiado a mi favor. Bromas aparte, este año he leído más bien poco. Bueno, vale, voy a ser sincera: he leído poquísimo. Todas aquellas personitas que me sigáis en GoodReads – o que hayáis visto el lateral derecho del blog – sabréis que me propuse leer 40 libros. Una buen cifra, teniendo en cuenta que los años anteriores me había quedado muy pero que muy cerquita de la meta. El caso es que, como decía, empecé muy bien el año. Y caí. Luego levanté cabeza y… ¡PUM! Señoras y señores, en 2016 leí un total de (redoble de tambor) 24 libros. Sí, sí. Como lo leéis. En fin… Poco más que la mitad de lo que me propuse.
Supongo que os preguntaréis por qué os suelto este rollo. Tiene explicación, creedme. Después de hacer el cómputo del año –  no por la maravillosa página de GoodReads, sino por la libretita en la que voy anotando todo lo que leo –, me he dado cuenta de dos cosas. La primera es evidente y ya la he comentado. La segunda es que, durante todo el 2016, he dado notas altas. Muy altas, más bien. He dado 14 sobresalientes. 14 de 24. No está mal, ¿eh? Claro, ahora diréis: “Carme, te quejas por gusto”. No, no. Seguid leyendo, que yo os cuento. A lo que iba. Mirando las notas me he dado cuenta de que, realmente, he inflado las puntuaciones. Llamadlo desmotivación, llamadlo auto-engaño. El tema es que he sido buena por demás. Y eso, por supuesto, no va a volver a pasar.
 Ya sabéis que lo mío no es marcarme metas. Me considero un total y completo desastre en todos los ámbitos de mi vida, porque la excepción, que era la literatura, ha caído también. Así que esta vez he decidido que ya va siendo hora de cumplir. Me voy a marcar metas. Y voy a cumplirlas. De hecho, voy un paso más allá. Toda aquella persona que me conozca un poco más sabrá que yo nunca, jamás, bajo ningún concepto, hago promesas que no vaya a cumplir. Pues quiero hacer una. Sí, sí. Estoy que lo tiro.
 Mi promesa es mantener el blog, porque durante todo el 2016 apenas lo he usado. He estado muy ocupada con otras cosas, sí. Pero las veces que he tenido tiempo no he tenido ganas de entrar a echar un vistacillo. Por Dios, si hasta escribir reseñas se me hacía cuesta arriba. Así que claro, después de uno de esos momentos de profunda reflexión, uno de esos que te pasa porque estás muerta de asco estudiando y podrías filosofar sobre las alas de las moscas… He llegado a la conclusión de que no me gusta. Un pilar muy importante en mi vida, desde hace mucho tiempo, es la lectura y, de forma indivisible, el blog. Así que sí. Juro solemnemente – amén, chicos Weasley – que voy a mantener el blog. Cueste lo que cueste. Ladrillo a ladrillo, como dice el bueno de Kaz.
 Antes de pasar a mis propósitos del año, quiero hacer una última mención. No voy a subir todas las reseñas que tengo pendientes del año pasado, sólo aquellas que considere importantes. Esto lo hago porque quiero, en cierto modo, empezar de cero. Quiero traeros mi opinión sobre lo que estoy leyendo ahora, no sobre lo que leí hace once meses. Espero que esto no suponga una molestia para nadie.
 Ahora sí que sí. Dejo mi venilla filosófica – que no me pega nada – y paso con los propósitos del 2017.

1 – Leer un mínimo de 20 libros. Para qué mentir, no tengo grandes esperanzas en leer como si no hubiera un mañana. Quiero disfrutar lo que lea y, para ello, quiero tomarme mi tiempo. Quiero recuperar, en cierto modo, lo que era antes de empezar la universidad. Así que sí, chicas y chicos. 20 libros. Si caen más, bienvenidos serán.

2 – Una entrada a la semana. Esto se va a cumplir SÍ, SÍ O SÍ. Así que ya sabéis, si alguna semana no subo entrada, sois libres de decirme que soy una impresentable. Lo aceptaré, porque será cierto.

3 – Leer esos libros que llevan criando polvo en la estantería mil años. ¿Quién no tiene libros que le han regalado pero que, por “x” o por “z”, no ha leído? En mi caso son los siguientes: 1984, Ángel mecánico, Las carreras de escorpio, Marina  y Fahrenheit 451. Digo yo que seré capaz de leer esos cinco libros a lo largo del año.

4 – Ser más crítica con las puntuaciones. Parezco el almita de la caridad puntuando. Me sabe mal dar malas notas y tiro siempre por lo alto.  Pues se acabó. Al fin y al cabo, estoy aquí para ser lo más crítica posible, ¿no? Con esto no quiero decir que no vaya a dar nueves o dieces. Estoy segura de que lo haré. Lo que quiero decir es que no quiero basar mi opinión sólo en lo que me ha gustado. Quiero que un libro se gane la nota.

5 – Leer otros géneros. Este año me he estancado. No hay más. El 90% de lo que he leído es novela romántica y, sinceramente, ya estoy un poco cansada. He llegado a ese punto en que la veo toda igual, algo que me molesta profundamente, porque es uno de mis géneros favoritos. Así que, para poder reconciliarme con el género, he decidido dejarla aparcada temporalmente.


Y esto es todo lo que tenía que decir hoy.

Contadme, ¿qué tal fueron vuestras lecturas de 2016? ¿Alcanzasteis vuestras metas? ¿Algún objetivo que haya terminado por quedar cojo? ¿Y vuestros nuevos retos? ¿Algo que queráis destacar?

Nos leemos muy pero que muy prontito.

¡Un besazo enorme!