13/10/17

Reflexiones de una lectora #5: Personitas que crecen leyendo



Reflexiones de una lectora


5


¡Hola, hola, hola!

Hoy me he levantado medio filosófica. Eso y que estoy cansadísima. Sí, ya sé, ya sé, he tenido un puente maravilloso de la muerte, pero ya sabemos todas y todos que, cuántas más fiestas hay, menos ganas tenemos de hacer cosas productivas. Prueba de ello es que en lo que llevamos de octubre no he acabado un solo libro – lo cual, en realidad, es comprensible, porque El temor de un hombre sabio es un Señor de los Tochos. (Chistaco. Ya paro) –. A lo que iba. Tenía ganas de hablar de algo que, a mi juicio, le pasa a cualquier personita que lee. ¿Vamos a ello?



Personitas que crecen leyendo



No sé cómo he llegado a la conclusión de que tenía que escribir esto. Supongo que la verdad es que se me han juntado circunstancias personales, unas ganas locas de ponerme en plan profunda y esa morriña que nos entra a todas cuando pensamos en tiempos pasados. El caso es que, mirando mi estantería, me he dado cuenta de que ya no leo novela juvenil. No porque no me guste, sino porque… bueno, porque supongo que, en cierto modo, ya no me llena. No como antes. Quiero explicarme. Hace cuatro o cinco años era más feliz que una perdiz cuando entraba en la librería e iba directa a la zona juvenil – una que, al menos a mi juicio, muchas veces ni siquiera está bien distribuida, pero eso es otro tema –. Los ojos me hacían chiribitas cuando acariciaba con pericia los lomos, las portadas; cuando leía cada título y me paraba a leer las sinopsis. Qué irónico, porque ahora me niego a leer las sinopsis y si las incluyo en las reseñas es sólo porque no soy quién para privar a nadie de pasarse mi opinión por el culo y contentarse con el resumen de la editorial.

Decía que ya no me llena. Y es que es verdad. Autores que antes me maravillaban ahora me dejan con esa sonrisa en los labios y ese pensamiento de: “yo antes adoraba sus libros”. Antes, porque en cierto modo, leyendo… crecemos. Dejamos atrás la niña que pensaba en príncipes y princesas, porque sí, amigas y amigos, aunque a día de hoy lo mío es de diagnóstico para con las relaciones sentimentales, cuando era pequeña adoraba las historias que acaban con cuentos de hadas. Juzgadme si queréis, pero el tema está en ser sincera y yo hago una oda a dar una patada en los mismísimos kiwis a la puta hipocresía.

Crecer como lectoras. Crecer como lectores. La de cosas que he aprendido con la literatura, en estos años. Cosas como que guardarse la opinión, a lo sumo, nos provoca úlceras emocionales – y reales en algunos casos, fijo –, cosas como que a veces vale la pena poner toda la carne en el asador… cosas como que hay momentos en los que hay que decir “basta”.

Hacerse mayores. Cambiar de registro. Leer, llorar, sonreír y cabrearse. Pasar de la novela de instituto a la de universidad y saltar a cosas más escabrosas. Relaciones reales, de las que te petan en la cara cuando menos te lo esperas porque, oídme (leedme), no somos perfectas, no somos perfectos. Cambiar las fantasías. De las suaves a las más crudas. Cambiar de distopías. De las opresivas a las subversivas. Y disfrutar cada lectura en su momento porque, por mucho que pueda jodernos, hay libros para todas las mentalidades, ya no sólo las edades.

Antes disfrutaba leyendo y escuchando música al mismo tiempo. A cada libro le elegía un álbum de música. Ahora, sencillamente, no. Disfrutar de los momentos de break, ya sean en ese autobús de locos en el que todo el mundo habla al mismo tiempo; en ese rincón de la biblioteca con una sonrisa ladeada en los labios, sabiendo que, pese a que tendrías que estar estudiando, diez páginas más no van a suponer la diferencia… ese momento antes de salir con tus amigas a quemar la noche, ese momento de lucidez previo a la embriaguez de saber que, al menos por un día, puedes comerte el mundo. Ese momento. Ese jodido momento. Ese bendito momento.

Supongo que hay personas que leen para vivir y personas que leemos como ritual. Para mí la lectura, a día de hoy, supone un punto de desconexión. Llamadlo terapia, llamadlo momento de relajación. Llamadlo como demonios queráis llamarlo. La lectura, decía, como momento en el que sólo existes tú y la historia. Da igual si el mundo del que se habla existe o no mientras lees. Da igual, porque es un mundo en el que tus problemas, sencillamente, mueren. Mueren como morimos todos. Mueren porque es lo natural. Y qué bonito es ver cómo los problemas se alejan, ni que sean unas horas, ¿verdad?

Crecer leyendo. Cambiar de registros. Volver a los viejos y sonreír por los viejos tiempos. Como cuando tu madre te mira y te cuenta tus grandes cagadas de cuando eras poco más que una cría. Como cuando ves a tu abuela y te dice que de pequeña dormías abrazada a una vaca de peluche. Como cuando ves esos condenados recuerdos y, muy a tu pesar, piensas que no estaría tan mal volver a ser peque.

Crecer leyendo. Aceptar que se crece leyendo. Y evolucionar. Ante todo, evolucionar.




12 comentarios:

  1. ¡Hola, Carme! ^^

    Chica, menuda entrada más bonita te has marcado *-* Me alegro de que hayas compartido con nosotros esta reflexión. A veces, cuando más cansados estamos es cuando más nos ponemos melancólicos y a reflexionar. Ley de vida, jaja. Tan ley de vida como lo es el que nuestros gustos literarios evolucionen con el tiempo. Porque sí, todos nos saturamos de vez en cuando de cierto tipo de género o simplemente nos damos cuenta de que lo que nos aportaban esos libros ya no lo necesitamos: debemos buscar en otras historias lo que nos ayuden en nuestro día a día, a seguir disfrutando, a seguir cambiando, a aprender.
    ¡Y nada de juzgar! ¿A quién no le gustaban las historias de hadas, príncipes, princesas y dragones? Porque a mí sí y, es más, esas historias me siguen trayendo buenos recuerdos.
    Que es verdad que ahora sabemos más, comprendemos mejor, leemos distinto, pero esas historias forman parte de nosotros y no hay por qué sentirse mal por ello ^^

    Te aplaudo, aplaudo tus patadas a los kiwis de la hipocresía y por compartir lo que piensas.
    Ya solo me queda decirte que ahora toca seguir evolucionando con las lecturas que más te gusten y te apetezcan leer :)
    "El temor de un hombre sabio" me parece buena opción, jajaja.

    ¡Un besazo enormeee!
    Feliz fin de semana, espero que te vaya todo bien a pesar de lo cansada que dices que estás ^^

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  2. Hola!
    Yo ya no sé si odiarte o quererte, me has hecho llorar con esta reflexión, me ha llegado mucho porque lo cierto es que llevo pensando un tiempo en este tema, no en crecer leyendo, sino que pensaba y pensaba porque antes leí tanta variedad de libros, aunque todos eran juveniles, pero eran de fantasía, reales, de misterios y poco a poco deje de hacerlo y me fui encasillando en unos libros muy diferentes, he intentado leer esos libros de hace años y no he podido, como tú dices los recuerdos con mucho cariño, son mis historias, esos libros me dieron momentos muy felices y siempre los querré, pero hasta que no he leído tu reflexión no me he dado cuenta de que eso es lo que me ha pasado, que he crecido leyendo y lo que antes me llenaba ya no, así que te agradezco que escribieras esto, me ha gustado mucho y me ha hecho reflexionar a mí también, me ha conmovido.
    Un beso muy fuerte y espero que te vaya bien el fin de semana :3

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  3. ¡Hola, Carme! Lo que dices al principio me recuerda a lo que hemos hablado de que cuando no hacemos nada, queremos hacer cosas, pero cuando las estamos haciendo y descansamos un poco, luego nos da pereza volver a coger la rutina.
    Por lo que veo, la entrada de hoy es especial y da para comentar bastante, así que prepárate para un tocho-comentario :D
    Lo de la morriña por el pasado es horrible, a veces pensamos en cosas que en ese momento no valoramos y ahora no las vemos de igual forma. O incluso en que queríamos que el tiempo pasara y ahora preferiríamos que no pareciera que ha pasado tan rápido.
    Vuelvo a centrarme en tu entrada, que me da que yo también estoy sentimental y reflexiva y me voy a ir por las ramas...
    La distribución de la zona juvenil... umm.. sí, mejor no hablo yo tampoco, porque de eso tengo bastante que decir.
    De todas maneras, ¿sabes que a mí nunca me pasó eso con ese género? Me refiero a que fuera mi predilecto. Obviamente leí varios libros juveniles, pero recuerdo que yo iba directa a la romántica. He leído toda mi vida, pero cuando me dio fuerte por la lectura fue a los 16-17 años. Antes de eso, me gustaba leer, pero obviamente no lo hacía tanto como ahora. Antes de los 17, cuando yo iba a las librerías en plan entusiasta era para comprar los nuevos libros de Harry Potter o para comprar los de R.L. Stine, que solo estaban en un centro comercial concreto.
    Voy comentado a medida que leo y esto: "no soy quién para privar a nadie de pasarse mi opinión por el culo y contentarse con el resumen de la editorial."... jajajaj, me encanta tu sentido del humor xD Pero habría que ser un poco cruel para pasarse por aquí solo a leer sinopsis e ignorar tus reseñas tan divertidas.
    Respecto a cambiar en las lecturas, es algo que es inevitable. Leemos más y eso nos hace fijarnos en detalles que antes pasábamos por alto o perdonábamos con más facilidad. Como te dije, yo iba directa a las sección de romántica y hoy en día no es que odie el género, pero veo las sinopsis y me cuesta encontrar un libro que crea que de verdad me va a gustar. Tú misma eres lectora asidua de mi blog y ves que no es ni de lejos el género del que más leo. En cambio, en tu caso es al revés, tú eras más de juvenil y en la actualidad de encanta la romántica.
    Como dices, como personas también crecemos y eso hace que nuestra perspectiva del mundo, de nuestra vida y de cualquier cosa vaya cambiando o evolucionando, de tal manera que nuestras preferencias también varian.
    Jjaja, respecto a los recuerdos de la infancia, ¿no te pasa que cuando te dicen que hacías x cosa piensas "en serio, me da que estáis confundidos"? xD
    Me quedo con tus palabras finales, en las que hay que aceptar que se crece leyendo y se evoluciona (en todos los aspectos de la vida).
    Una entrada genial, Carme. :-)
    ¡Saludos y muy feliz fin de semana! ;-)

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  4. Ay Carme,
    sólo puedo decir una cosa tras haber leído esta reflexión, y es que ME HA ENCANTADO, Y LA COMPORTA TOTALMENTE. Tuve una sensación como esa que describes cuando volví al mundo blogger, cuando empecé a conocer nuevos amantes de la literatura, como yo, y veía por todos lados alusiones a la novela juvenil. Voy a cumplir 23, ¡estoy en la flor de la vida! Pero, en ese momento, me sentí vieja, como si estuviera a años luz de lo que había sido de niña, de adolescente. Por eso me apunté títulos, me fui por las librerías y me entretuve en la sección juvenil, pero pronto me sentía vacía, como si eso ya no estuviera hecho para mí. Y lo intenté, juro que lo intenté, leyendo sinopsis y títulos, pero ninguno me atraía ni lograba captar mi atención. Es cierto, ya no llenan, llega un punto en el que necesitamos otro tipo de lecturas, porque crecemos con ellas, como bien dices, y nuestra propia evolución nos demanda otro tipo de cosas, bien sea para comprender mejor como somos ahora, bien sea para sentir algo diferente, o incluso algo que deseamos vivir con todas nuestras fuerzas. Por eso comparto que la lectura puede funcionar como terapia, como bien dices, además de ayudarnos a desconectar y relajarnos de todo lo que nos rodea.
    Aunque te verás por mi blog las reseñas de esa saga juvenil fantástica que todo el mundo adora, y reconozco que me gusta por su ambientación y la historia, pero me sigue faltando algo. Quizás necesito leer novelas que me hagan pensar, comerme el coco, seguir construyendo mi personalidad y mi forma de pensar, y necesito protagonistas con los que empatizar, de mi edad o más, que vivan cosas que yo podría estar viviendo, que tengan problemas que yo también estoy teniendo, para sentirme un poquito más comprendida. Por mucho que queramos (y ojalá así fuese, para que la puñetera vida dejase de ser tan complicada en ocasiones), nada tiene que ver cómo veíamos el mundo con 16 a cómo lo vemos ahora. Y sí, las cosas van cambiando radicalmente en seis o siete años, incluso asusta ver cómo cambiamos, cuan diferente puede ser todo ahora, por lo que sucede lo mismo con las lecturas. Yo también amaba esa idea del príncipe que encuentra su princesa, o el tópico de chica buena (esa era yo jaja) que se enamoraba del chico malo y este cambiaba por ella, para hacerla feliz. Ahora eso me parece, en ocasiones, hasta absurdo, pues entiendo que las relaciones son muchísimo más complejas a como las veía entonces, y leer una historia así parece burlarse de mi verdadera realidad.
    Está claro que crecemos leyendo, y leemos mientras crecemos, y eso es algo inevitable. Agradezco poder tener la oportunidad de crecer leyendo, de que tantas y tantas historias me acompañen durante el camino, y se adapten a lo que necesito y mi nuevo yo va demandando. +
    Me ha encantado tu entrada, de verdad que me ha hecho pensar y sentir muchísimo (de hecho, creo que hasta me he ido por las ramas escribiendo lo que se me ha pasado por la cabeza). Me pareces alguien fascinante, te lo digo de corazón.
    Un besote enorme, y te espero por UnMundoDeVerdad
    ¡Nos leemos pronto! Siempre es un placer pasarme por aquí.

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  5. ¡Hola nena!
    Que maravilla leer tu reflexión, no sé si escribas pero con la reflexión que hiciste me parece que serías una excelente escritora. Fuera de ese detalle concuerdo mucho contigo, claro que uno crece leyendo. Así como de chiquitos veíamos caricaturas y ahora otro tipo de películas. Claro, eso no significa que nos dejen de gustar las películas infantiles, sino que, una parte de nosotros ha cambiado y evolucionado y percibimos las cosas diferente debido a esos cambios. Ahora, ver a un dinosaurio cantando no es tan divertido como antes. Supongo que es igual con los libros. Así como hay géneros para niños, para jovenes y adultos, tiene que ver con nuestro desarrollo y como cada uno de nosotros crecemos, vivimos y aprendemos. Considero que yo he cambiado también, lecturas que antes me maravillaban, ahora solo me dejan una sensación agradable pero no fantastica. Son cosas que pasan. Y mientras sean cambios buenos, no tiene nada de malo. De momento, a mis cortos 16 años, sigo trabada en los romances, la magia, sci-fi y el suspenso. Pero estoy segura de que con cada libro nuevo que leo, mis gustos y pensamientos se abren a mas opciones. Todo es maravilloso al fin y al cabo. Aunque cambie, o ya no sea igual que antes.
    Ame mucho tu entrada, gracias por compartirnos lo que sientes.
    ¡Un beso enorme!

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  6. Hola Carmen!!
    Vaya Reflexión que te has mandando, pero muy cierta de pies a cabeza. Es inevitable que crezcamos a la par de nuestras lecturas y así como nosotros vamos cambiando ellas también lo van haciendo. Generalmente releer un libro que amaste hace no se, 5 o 10 años no suele tener el mismo sabor y no hay mejor prueba que eso.
    En mi caso particular me pasa algo gracioso, cuando yo era adolescente (estamos hablando de más de 10 años atrás) el género juvenil, el young adult no existía, así que leía Chick List, romance, leía a Paulo Coelho (y lo amaba) y recién en los últimos años con el boom de la literatura juvenil he podido descubrirla y empezar a adentrarme en sus páginas así que recién ahora es cuando la estoy leyendo compulsivamente y amándola (no siempre, pero la mayoría de las veces) así que sin dudas los cambios existen aunque no siempre el crecimiento va a la par de la maduración de las lecturas jajaja.

    Espero poder estar de visita más seguido ya que he andado con demasiadas cosas por hacer y espero que estes disfrutando la lectura !! Un beso!

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  7. Hooooola Carme!!!

    Suele pasar, la filosofía aflora cuando estamos para que nos recojan con escoba. Eso sí, cada una filosofea dónde puede. A mi las grandes ideas se me ocurren en un sitio que no voy a mencionar. A ver, leer lo haces por gusto, no? Pues no te fuerces a terminar libros de X dia a X que están pa gozarlos como los zumos sin azúcar.

    Pero no te hagas mala sangre, hija. Los gustos cambian, la gente evoluciona, es el estado natural. Como las lentejas. Una lenteja es una lenteja, excepto cuando le das de comer y la pones en algodoncito, que entonces tiene todos los nutrientes para crecer feliz y contenta y después la pasas a tierra donde sigue creciendo feliz a sus anchas y algún día tendrá lentejillas y yo me haré un cocido de cojones. Quédate con lo de la lenteja. Los humanos somos como lentejas: tenemos un proceso, ya sea por un conjunto de vivencias que nos apunta a otros quehaceres, o por lo prendido durante un tiempo, que nos aparta de lo que antes considerábamos normal. Ese mismo proceso es el que implica que libros o hobbies con los que antes disfrutabas hoy en día no te llenen. Está bien y es sano y no hay de qué preocuparse.
    No recuerdo haber leído nada de princesas ni relaciones sentimentales a parte de los cuentos de Disney. En ese aspecto siempre me la ha pinflado bastante (excepto Crepúsculo que me lo leía porqué Carlisle y Aro están jamones y empotrables).

    Cada cosa a su tiempo. Y lo bueno del tiempo es que nos amplía las miras. Sigamos con Crepúsculo, me lo leí y pensé, ‘jo, que mono es el médico’, y respecto a los protas –que me voy del tema- en ese momento no detecté siquiera que eso fuese una relación tóxica. Seguramente lo pillo ahora y lo destrozo. Menos al médico. Ese tiene filón. ♥

    Es más, no te pasa que con los años cada vez eres más sincera? Lo que antes era un ‘no lo sueltes, que puedes ofender a alguien’ hoy es un ‘tú suéltalo y a ver qué pasa’. Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

    De un tiempo a esta parte, creo que la edad es algo mental. Hay libros por edades de infantil que dan mil vueltas a los libros para adultos. Y libros juveniles que no valen una mierda y que no se cómo tienen siquiera los santos cojones de publicar, al igual que con algunos de romántica, de thriller (eso de que siempre las que nos secuestran/asesinan/violan sean mujeres me pone de muy mala leche). Hay libros y libros. Dime qué lees y te diré quién eres. Por ejemplo, tengo una manía, que es ojear a ver qué lee la gente en el metro. Como les pille algo de erótica o las 50 defecaciones de Grey me entra así como urticaria y repelús, del plan ‘tú no te me acerques, no vaya a ser que se me pegue algo de tu tontería mental y me tenga que desinfectar con KH7’.

    La lectura es desconexión. Estás nerviosa por algo? Lee. No quieres darle vueltas al cocotero? Lee. Tienes ansiedad? Lee. Bueno, con esto último a parte de leer, hay que tomarse una buena dosis de tila y valeriana y acudir a un especialista. Pero se entiende la idea. Es un poco igual que la música. Enciendes la música y es todo off. Pues eso, pero con un libro.

    Un besote enooooorme!!! ♥

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  8. ¡Hola Carme! Que preciosa entrada la verdad, una muy interesante reflexión! Me dejaste mucho que pensar. Ahora que caigo en cuenta tenes muchísima razón, conforme pasa el tiempo, cambiamos de intereses, ya no nos llama el libro que antes moríamos por leer, sino que ahora nos interesa alguno de un género en el que jamás pensamos que nos aventuraríamos. Además de etapas, siento que es un "crecimiento" como lector. Yo siento que para leer un libro no hay edad, porque por ejemplo, yo disfruto bastante de los middle grade, mucho y sin embargo, no es el público objetivo, ¿me explico? Estoy bastante de acuerdo con lo último que comentas, para mi la lectura es una forma de evadirme, puedo olvidarme de todo. Y antes que lo olvide, tampoco sueño leer las sinopsis y en las reseñas las pongo por la misma razón que tu xD Espero leer más entradas tuyas como esta ¡Saludos!:3

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  9. A la hora de escoger un libro trato de no dejarme influenciar en si está destinado a determinado público, pues la historia que contiene puede sorprenderme de buena manera, el si está destinado al público juvenil o inclusive infantil no es un factor para que lea o no lea un libro, aunque actualmente tiendo a inclinarme por otros géneros, cosas que antes no me sucedía, como bien refieres, todo es una evolución, no podemos esperar que al pasar del tiempo nos sigan gustando las mismas cosas si nosotros ya no somos, pensamos o sentimos como antes. Considero muy atinado lo que refieres en esta entrada, me sentí identificada, creo que es algo que a la mayoría de los lectores nos pasa, aunque en definitiva, lo único que creo que no cambia o que no debe cambiar es el gusto por la lectura.

    Gracias por compartir con nosotros tus palabras.

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  10. Se levanta, coge aire (supongo que de la emoción) y aplaude hasta quedarse sin manos.
    ¡Viva! ¡Qué maravilla acabo de leer!
    EVOLUCIONAR, ANTE TODO EVOLUCIONAR. Bravo y genial, sobre todo durante estos días, que parece que a la gente la pagan para ver qué barbaridad máxima puede escribir en las redes sociales...
    Creo que estoy contigo, quizás ese es mi problema últimamente con el parón lector, que ya no me llenan como antes, o que mi gusto a cambiado (o cambia) según las fechas en las que esté. No sé si es un problema como digo de género literario o realmente de edad, porque por ejemplo, este año atrás releí mi trilogía favorita de cuando era adolescente "hex hall" y me la ventilé igual que la primera vez. ¿Qué igual ahora mismo no me hubiera parecido lo mejor del mundo? Puede, pero como en su momento sí me lo pareció y ahora releyendo se ha quedado muy cerca de la primera impresión que tuve pues... realmente no sé que pensar.
    Yo que te iba a hacer una entrada super alegre, y al final acabo comiéndome el coco jajajaja pero vamos, sé que me entiendes con todo esto. Creo que la palabra que necesitamos es que NECESITAMOS MÁS DE TODO; es decir, las historias en las que chica mongola encuentra a un ser (casi siempre tío) también imbécil y ya está, no nos llena en absoluto. Necesitamos realismo, problemas familiares, problemas con uno mismo, las relaciones y sentimientos están llenos de altibajos, los días pueden ser de todos los colores, no hay nada plano, y el tiempo es irregular dependiendo de lo que hagamos. Tenemos que intentar encontrar lecturas que de verdad nos hagan abrir los ojos ante situaciones comprometidas o polémicas, y sobre todo no rechazar algo de primera mano porque pensemos que no nos va a gustar. Y aquí seré sincera, y te diré como bien sabes que cuando me recomendaste Amos y mazmorras no lo quería leer, porque a mí como que la temática sado pensé que no me iba a gustar... y ahí me tienes, embobada (Vale, quizás es porque Lena es una reina... pero bueno de eso ya hablaremos), o de que el fenómeno 50 sombras se llamó sado y es una asquerosidad de relación por todos lados. En fin, que ya no me indigno más, para eso te peto el whatsapp. JAJAJAJA
    Besis

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  11. hola! hermosa criatura lectora, el amor por los libros creo que es inherente a la edad y a la gente, vamos creciendo guardando siempre el corazon de niños, no muy lejos como para asomar los ojos al dia de hoy, mientras haya un mundo con libros seremos eternos y niños de alma, al menos ruego a la vida poseer lucidez para cincuenta años mas para seguir leyendo y viviendo estos mundos con gente como vos y ls de tu blog maravilloso! gracias por existir y ser como eres, besotesbuhos!!

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  12. Hola Carme! Wow, menuda entrada, me ha encantado. Es absolutamente genial, una reflexión fantástica. Por mi parte, también me he dado cuenta de que mis gustos literarios han cambiado. Nunca he sido como tú fan de un género exclusivo, sino que siempre leo de todo (aunque podría decirse que mi género favorito es la fantasía), así que en ese aspecto no he notado que mis lecturas hayan cambiado. Sí es cierto que últimamente he leído algún que otro libro que hace años ni me hubiera planteado leer, en especial clásicos, pero en ese aspecto tampoco he notado una diferencia abismal como tú o Omaira.
    En lo que sí ha evolucionado mucho mi gusto por la lectura es que ahora soy mucho más crítica. Soy un poco Patt, la verdad. Veo los fallos tanto en la escritura como en las tramas y para que una historia me llene, necesito leer una cosa original, que no haya visto antes (he aquí mi problema para encontrar un 5/5).
    También es verdad lo de que autores que antes me llenaban ahora ya no, véase el caso de Laura Gallego o lo que me está pasando con lo de las relecturas: que ahora esos libros no me gustan tanto. En el caso de Laura Gallego, aún no he perdido la esperanza de que publique algún libro más maduro :/
    Tengo curiosidad, ¿qué te han hecho las sinopsis, que no quieres leerlas?
    En fin, que he disfrutado mucho con tu entrada.

    Un saludo,
    Laura.

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