16/9/17

RESEÑA #93: SABOR A TI


RESEÑA #93: SABOR A TI


¡Hola, hola, hola!
¿Qué tal ha empezado la vuelta a la rutina? Espero que un poquito menos caótica que la mía. La verdad es que esperaba pasar más tiempo en casa. Ay, gajes del oficio. Pero bueno, ya es sábado, así que vamos a aparcar las quejas bien lejos. ¡Nos quedamos con lo bueno! ¿Y qué mejor manera de dar la bienvenida al mes de las vueltas a clase que con una reseña de un libro maravilloso? Ninguna. Si ya lo decía yo…
¡Dentro reseña!

Ficha técnica

Título: (Cuatro bodas 3) Sabor a ti
Autora: Nora Roberts
Traducción de: Silvia Alemany Vilalta
Editorial: Plaza & Janés
Número de páginas: 384
ISBN: 9788401383700
Precio: 15,00€

Reseñas de los libros anteriores


Sinopsis

De niñas lo compartieron todo y con los años se han convertido en mujeres divertidas, sexis e independientes. Juntas han montado una empresa donde cada una aporta lo mejor de sí misma para convertir una boda en el día perfecto. El éxito está asegurado si Parker se ocupa de la organización, Laurel del banquete, Mackensie de las fotos y Emmaline de las flores. Si alguien sabe cómo planear la boda perfecta es este cuarteto de amigas. Aunque organizar varios enlaces a la semana no garantiza encontrar el amor, que siempre aparece cuando y donde menos lo esperas... como le acaba de suceder a Laurel McBane.
La única concesión al romanticismo en la vida de Laurel es crear el más perfecto de los pasteles de boda. En todo lo demás, antepone una actitud cautelosa. Hasta que se da de bruces con Delaney Brown, el hombre más leal, encantador y exasperante que haya conocido. ¿Será por fin el momento de lanzarse y atreverse a probar una relación con la que, hasta ahora, Laurel solo podía soñar?

Mi opinión

Laurel McBane es una luchadora. Una chica que se las ha visto y deseado para llegar a ser una repostera reconocida, una más de nuestras chicas de Votos. Ella, a diferencia de sus amigas, sabe lo que es ser pobre. Sabe lo mucho que cuesta poder llevar a cabo tus sueños, sobre todo si tus puntos de apoyo – madre y padre – brillan por su ausencia. Tal vez por eso, nuestra pastelera tiene un genio de aúpa. Genio al que da rienda suelta siempre que se encuentra con Delaney Brown.
Tercera novela consecutiva que leo de la autora, tercera alegría. Tenía muchísimas ganas de adentrarme en esta historia, principalmente porque tanto Laurel como Del son, al menos por el momento, mis personajes favoritos. Dos titanes, eso son. Competitivos hasta lo imposible, orgullosos y… positivos. Sí, contrariamente a lo que pueda parecer, nuestra a veces huraña protagonista es una mujer de lo más positiva. Dije en la reseña anterior que Nora Roberts tenía una fórmula, una manera de estructurar sus historias que lograba dejar con muchas ganas de más. ¡Y qué cierto!
Laurel está harta. Harta de verdad. Harta de que Del la trate como si fuera su maldita hermana, harta de que no se la tome en serio, harta de que siempre decida qué es lo mejor para los demás. Así que un día, después de una celebración, nuestro abogado se planta en la cocina de Laurel a recoger un encargo. Encargo que el muy ceporro intenta abonar. ¿Y qué pasa entonces? Pues que la repostera, nuestra temperamental protagonista, se pone hecha un basilisco. Un basilisco medio bipolar, si queréis mi opinión, porque después de echarle un broncazo de tres pares de narices, le besa. Sí, le besa. Y vaya beso.
La situación escapa del control de ambos. Del no concibe que Laurel haya podido hacer eso, al igual como no comprende por qué le ha parecido tan maravilloso su arrojo. Y es que la chica tiene los ovarios muy bien puestos. Airada, cabreada y algo humillada, Laurel se escuda tras sus queridas amigas, la florista, la fotógrafa y… la adicta al trabajo. ¡Ay, la perfecta Parker!
Comenté que odiaba a Parker. Bueno, creo que no llegué a usar la palabra “odiar”, pero sí dije que la aborrecía. Debo confesar que, después de tres libros y muchas intervenciones por parte de nuestra jefaza de las bodas, empiezo a cogerle cariño. Ojo, no digo que la adore – aún no –, pero sí tengo muchas ganas de ver cómo va a ser lo suyo con Malcolm.
El inesperado beso de Laurel da rienda suelta a Del pare decidir qué hacer. Y así decide robarle unos zapatos, poniendo como condición de devolución una llamada en menos de 48 horas. Por supuesto, Laurel no está para bromas. El hecho de que él apele a su espíritu de competición, a la ambición y la competitividad desmedida no va a lograr efecto alguno… ¿o tal vez sí?

Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

Una delicia. Eso es la lectura. No sólo porque ellos sean maravillosos, sino porque cada paso que dan, cada momento, te deja con una sonrisa en los labios. Creo que no me equivoco cuando digo que, en esta tercera parte, Nora Roberts ha jugado muy bien sus cartas. No nos ha regalado una historia que responda al patrón de sus debuts anteriores. No nos brinda una chica con miedo al compromiso, un chico que sólo quiere casarse, o al revés. Nos brinda una historia de nuevos límites, una en la que la amistad anterior, lo más parecido a la fraternidad, va un paso más allá. El hecho de que Del y Laurel se hayan criado juntos deja poco por saber, o al menos eso es lo primero que piensan nuestros protagonistas.
Si queréis mi opinión, yo les di quince días. Quince días, ¿para qué?, me preguntaréis. Para acostarse juntos. Veréis, nuestro abogado quiere ser un perfecto caballero y, para no convertir su atracción hacia Laurel en un mero juego sexual, decide proponerle salir juntos durante un mes. Sin sexo. Y así llegamos a los quince días. El resto de la tropa apuesta, siendo la puja de Carter – el adorable y dulce Carter – de 24 días. Un bote de, ¡atención!, novecientos dólares, amigas y amigos, porque hasta la propia Laurel participa. Sobra decir que Parker hace de tesorera. Dios le libre de hacer algo que no sea políticamente correcto. No sé vosotras, ni vosotros, pero yo me muero por ver cómo esa chica tan remilgada se suelta, ni que sea un poquito, la melena.
Evidentemente, pierden, haciendo novecientos dólares más rico a Malcolm. El cuatro de julio, después de un día tranquilo al aire libre viendo los fuegos artificiales, Laurel y Del deciden que ya ha pasado tiempo suficiente. Debo decir que me sorprendió cómo Laurel intentó justificar que, en cierto modo, ya había pasado el mes – muy ingenioso, sin duda.
La historia, en general, es bonita. No hay grandes sobresaltos, no hay ni ex novias celosas ni ex novios insoportables, algo que, sinceramente, agradecí. Y mucho. Lo que sí sucede, y sobre lo que quiero hablaros, es que la desgraciada de Linda aparece. ¡Cómo no! La insoportable madre de Mac, la mujer de la lengua viperina. Me pareció horrible todo lo que dijo. Que tachase a Del de hombre que se lo haría con cualquiera antes de darle una patada, que dijera que nuestra protagonista no es más que una caza fortunas… Asqueroso. Asqueroso e innecesario. Eso fue. Hubo algo, sin embargo, que me gustó mucho de esa escena. El papel que desempeña la amistad, el hecho de que siempre se tenga alguien con quién poder desahogarse, alguien en quien apoyarse. Porque Emma, nuestra dulce y encantadora florista, tiene el don de la oportunidad.
Lo mejor del libro es el final. Ese viaje a la casa de la playa, donde nuestros ocho personajes favoritos – sí, sí, también vemos allí a Malcolm – pasan unas bien merecidas vacaciones. Momentos que a mí me dejaron con los ojos haciendo chiribitas, aunque no os pienso decir (escribir) ni una palabra. Leed el libro y veréis de qué maravillas os hablo. Redimirse y exorcizar los demonios son, tal vez, las ideas a tener en cuenta. Y eso a mí me maravilla.

Con todo, Sabor a ti es una tercera parte sencillamente maravillosa, con dos protagonistas que dejan huella. Una historia cargada de palabras que se atesoran. Una vez más, Nora Roberts consigue que no podamos evitar seguirles la pista a nuestras chicas de Votos.

Nota: 4,5/5

Citas

(…)
Cuando las cosas no cambian, se estancan y se pudren.
(…)


(…)
-Buenos días – dijo Carter sonriéndole –. ¿Qué le ha pasado a tu cabeza?
-Del me la golpeó contra la escalera.
-Después de que ella me pegara y me arrancara la camisa.
-Porque estabas borracho y me tiraste al suelo.
-No estaba borracho, fuiste tú quien se cayó.
-Porque tú lo dices.
(…)


(…)
-¡Menuda bobada! – Parker levantó los ojos al cielo –. Te vas a cabrear como a Mac no le guste.
-Tienes razón. Si no le gusta, es que es imbécil, y eso significa que hace más de veinte años que tengo una amiga imbécil.
(…)


(…)
-¡Por Dios! ¡Das más miedo que un rottweiler!
(…)


(…)
-Aplaudo que seas impulsiva, pero cuando salgo con una mujer, la acompaño siempre a su casa. Considera que estamos aplicando la regla general Brown.
Laurel consideró sus palabras sin dejar de tamborilear con los dedos sobre la rodilla.
-Es decir, que si hubieras seguido tú el impulso, yo estaría obligada a llevarte a casa.
-No. Y no considero mi regla sexista, sino elemental – Del la miró con ojos adormilados mientras conducía bajo la lluvia –. Estoy a favor de la igual de derechos, de salarios, de elecciones, de oportunidades, de lo que sea… pero cuando salgo con una mujer, la acompaño a su casa. No me gusta que tenga que conducir en mitad de la noche ni que vaya sola por ahí a las cinco y media de la mañana si puedo evitarlo.
-Porque tienes un pene.
-Sí, y lo conservo.
-¿Ése pene te protege de los accidentes, las averías y los pinchazos?
-Lo interesante de ti, y reconozco que a veces me fastidia, es que eres capaz de complicar lo más sencillo.
(…)


(…)
-Para mí no es así. No necesito el anillo, el libro de familia o un vestido blanco espectacular. No es el hecho de casarme lo que me importa, ni mucho menos. Es la promesa. Es saber que alguien quiere que yo forme parte de su vida, que me quiera, que sienta que soy la elegida. No es que me baste, es que eso lo es todo para mí.
(…)



9/9/17

RESEÑA #92: EL TORNEO


RESEÑA #92: EL TORNEO


¡Hola, hola, hola!
Y ahora sí que sí. Se acabó lo que se daba. Aquí una servidora empieza las clases el lunes. Dios, si es que sólo faltan dos días… Un buen momento para preguntaros cómo lleváis la vuelta a la rutina, ¿verdad? Yo, aunque podáis pensar que estoy loca, siento una mezcla de emoción y agotamiento. Si es que cuando una le ve las orejitas al lobo… Pero no os aburro más, ¡dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Amos y Mazmorras 2) El torneo
Autora: Lena Valenti
Editorial: DEBOLSILLO
Número de páginas: 384
ISBN: 9788490327159
Precio: 9,95€

Sinopsis

Cuando las mazmorras se abren, los dragones salen de caza. Empieza el torneo de Amos y Mazmorras, y Cleo, ahora convertida en la domina Lady Nala, está preparada para todo. Cuando las mazmorras se abren, los dragones salen de caza. ¿Quién será la presa?Días atrás Cleo Connelly era una teniente de la Policía de Nueva Orleans, vivía feliz y nunca antes había probado el BDSM. El único azote que había recibido era el que provenía de las manos de su padre cuando, de pequeña, hacía alguna trastada. Pero ya habían pasado seis días desde que recibió la noticia de la desaparición de su hermana, Leslie, y se había metido de lleno en el caso en el que esta participaba. Ahora es una agente del FBI infiltrada en un torneo de dominación y sumisión en el que interpreta el rol de sumisa, mientras trata de revelar la identidad de los diseñadores de la droga popper y de los traficantes de blancas que el FBI persigue.Unos días antes, el corazón de Cleo estaba entero y era libre. En estos momentos, intenta recomponerlo después de que Lion Romano, el agente a cargo de la operación e instructor de su doma, lo rompiera y lo pisoteara sin compasión.
El amor es un juego de fantasías y realidades al que, tarde o temprano, todos nos sometemos.

Mi opinión

Cleo Connelly está furiosa. No, peor, está colérica. No sólo la ha utilizado, sino que ella se ha entregado en cuerpo y alma a Lion Romano, ¿y qué hace él? Se larga. Pero las cosas no van a quedar así, por supuesto que no. Cleo es una mujer de recursos y, tras hablar con su nuevo jefe, accede al torneo gracias a la invitación de la Reina de las Arañas. Como ama. Ama de Nick, alias Tigretón.
Una vez más, no me queda más remedio que inclinarme ante Lena Valenti. Esta mujer sabe escribir, eso es una realidad. Sabe dónde pulsar, qué interruptor tocar para captar la atención absoluta de su público. Construye personajes que llegan, de los que te dejan con los ojos haciendo chiribitas y, ¡qué narices!, reales, maldita sea. Personas maliciosas, personas que saben lo que quieren. Y es que Lena sabe jugar con el yo oscuro de todo el mundo. Ojo, eso es algo bueno. ¿Si no por qué, me pregunto yo, iban a ser tan deliciosas sus historias?
Decía que Cleo está furiosa. Razones no le faltan. Dije en la reseña anterior que estaba enfadad con la forma de hacer las cosas de Lion. Lo mantengo. Este hombre, aunque es terroríficamente competente en su trabajo, es un inepto emocional. Un besugo simplón, sí, sí. Y yo soy una bruta por decirlo (escribirlo) tal cual, pero, ¡vamos a ver!, ¿me explica alguien cómo narices se puede ser tan visceral, tan rematadamente inconsciente? Nuestra chica Connelly está más que preparada para todo y él decide, enfundándose su brillante armadura, que prefiere renunciar a ella para que no le pase nada. ¡Venga ya!
Podéis imaginaros lo violento que es el encuentro de Cleo y Lion. Ella, con Nick como sumiso; él con Claudia, esa mujer odiosa, como sumisa. Dos titanes. Los reyes de la selva. Y no sabéis la que se les viene encima.
Me moría. Maldita sea, me moría de curiosidad por saber cómo iba a resultar el Torneo. Quería entender la dinámica, los objetivos. Incluso intenté – sin éxito – entender el papel de las cartas de juego. Podéis imaginaros lo contenta que estoy de que por fin haya llegado el momento de poder hablar largo y tendido sobre el asunto. Porque tiene tela, no creáis. El Torneo es, a todas luces, un evento carísimo, una competición sexual en la que no hay tiempo para escatimar en gastos. Paisajes idílicos, con las hermosas islas hawaianas encarnando los terrores y deleites de los juegos de rol; habitaciones exorbitantemente caras. Y juguetes. Juguetes francamente perturbadores, con sus escenarios. Por incentivar el morbo del asunto, creo que lo que más me impactó fue el ambientado medieval que usaron para uno de los amos del calabozo.
Volviendo a la trama, diré que me reí, y mucho, con la brillante actuación de Cleo. Me fascinó que, durante la primera prueba, tuviera el aplomo suficiente como para darle una patada en el culo a esa desgraciada de Claudia – y no hablo desde el rencor, sino desde la más absoluta de las sorpresas –. Una patada en el culo, eso es. Porque Cleo tiene los ovarios bien puestos. Sin un ápice de vergüenza, nuestras recién descubierta ama switch – practicante que puede ser tanto ama como sumisa – hace una felación a nuestro amo Hank, Lion Romano, vistiéndole de mujer. Como os lo cuento. ¡Un hurra por Cleo Connelly!
La partida de Claudia del torneo, así como la incorporación de Nick al equipo de la ama Thelma, hace las delicias de la lectura. Rencores, palabras hirientes, pero, ante todo, aceptación. Una aceptación que va por dentro y no se manifiesta, Dios libre a Lion de hablar claro.
Antes de pasar a contar cosas que serán spoilers como catedrales, quiero hacer una última mención. Nick es un amor. Un amor de verdad. Al igual que la secreta sumisa de Thelma, esa chica que ni habla ni muestra su rostro. Decidme, ¿estáis empezando a pensar lo mismo que yo?
Voy a daros un último disgusto. Cleo y Lion no confían el uno en el otro y es tal vez por ese motivo que nuestra querida chica Connelly empieza a saber cosas. Por su propia cuenta. ¿Recordáis que estaba buscando a su hermana? ¿Y recordáis que he hablado hace un ratito de un escenario especial?

Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

Una novela redonda. Redonda de verdad, joder. Lena Valenti se supera. Y ahora sí que voy a hablar claro. Si bien las peleas entre Lion y Cleo me resultaron enriquecedoras y francamente divertidas, lo mejor fue conocer a Markus, el amo del calabozo que se lleva a Cleo al reconocer el tatuaje de un camaleón que tiene en uno de sus muslos. Fue en ese momento, en ese momento exacto, cuando las piezas parecieron empezar a encajar. No es tanto el hecho de que supuse cosas – que luego Valenti tiró por tierra, por cierto –, sino el cómo se contó.
Markus es un agente ruso infiltrado del SVR que trabaja con el FBI para un caso de trata de blancas. Es así como conoce a Leslie y cómo, para colmo, se la asignan como nueva compañera. Debo decir, llegados a este punto, que estuve al borde de una taquicardia unas cuantas veces. El hecho de que Leslie fuera realmente ama no me sorprendió, pero sí lo hizo el hecho de que su rango de ama la obligara a ser sumisa de un amo del calabozo; pero no es quién se somete ante quién, sino el hecho de que nadie lo hace. Markus y Leslie no mantienen relaciones sexuales. Él la mantiene a salvo, resguardado bajo su falsa máscara de formador de sumisas para los Villanos. Los asquerosos Villanos.
Hablo siempre de evolución, de redimirse y de aceptación. Me gusta que las personas hablen claro, sobre todo porque enmascarar la verdad me parece una terrible pérdida de tiempo. Puede que por eso, y sólo por eso, me haya gustado tanto la visceralidad de Lion Romano. Ese hombre sabe que está enamorado, enamorado hasta el tuétano, y aun así insiste en no decir nada, en hacer quiebros peligrosos para su propia salud mental. Quiebros que Cleo zanja al decirle, alto y claro, que le quiere. Dios, que palabras más terroríficas, ¿verdad? Fulminantes, directas e irremplazables. Palabras que Lena Valenti emplea como si se tratar de un arma de doble filo.
No sé qué deciros (escribiros) para que le deis una oportunidad a la autora. No sé cómo hacer justicia a todo lo que se cuenta en sus libros. No sólo hay sexo, de hecho, eso es lo menos relevante de sus libros. Hay una trama. Una trama elaborada y espectacular. Un hilo conductor que trata temas tan escabrosos como la prostitución, las drogas y el maltrato. Temas en los que deberíamos detenernos, pero que dejaré correr para centrarme en la historia, digamos, de mayor peso.
El torneo se desarrolla sin demasiadas incidencias. Lion y Cleo van superando las pruebas hasta llegar a una, a mis ojos, decisiva. La confesión de amor de Cleo, el silencio de nuestro amo y agente del FBI… y Prince como amo Orco del Calabozo. Un escenario atroz, con una perspectiva más perturbadora si cabe. Si en la reseña anterior comenté que Sharon, la Reina de las Arañas, no contaba con mi simpatía, quiero retractarme. Esa mujer, esa condenada ama fría y calculadora, se ha ganado el cielo. No sé exactamente qué pasó entre ella y Prince, no sé cómo se solucionara en los próximos libros – porque me juego lo que queráis a que hay una novela para ellos dos –, pero estoy muerta de curiosidad.
El final. Ay, el final. Tenía el corazón en un puño. Digo siempre que lo bueno de Lena Valenti es que jugamos con la baza de que sus historias siempre, repito, siempre, acaban bien. Pese a saber eso – y repetírmelo como un mantra – no pude evitar sentir cierta opresión al ver en el lugar en el que quedaban nuestros agentes del FBI. No sólo Lion y Cleo, sino también Leslie, Nick y el chico del SVR. No diré nada, porque cada palabra de ese final vale la pena, cada escena, cada pensamiento. Perfecto. Sencillamente, perfecto.

Con todo, El torneo es una segunda parte de saga deliciosa. Una historia trepidante, cargada de intrigas y traiciones. Lena Valenti se gana nuestro corazón con cada palabra. Lion y Cleo forman un equipo perfecto. Él, tan recto; ella, tan alocada. Dadles una oportunidad. No van a decepcionaros.
Nota: 4,5/5

Citas

(…)
Obviamente, no podría hacerle daño porque ella no le importaba. Y era bien sabido que solo podían hacerte daño aquellas personas a las que realmente amabas.
(…)


(…)
-¡¿Qué?! – Johann puso cara de estupefacción –. ¡¿Mamones y zorras?!
Cleo abrió los ojos como platos y echó el cuello hacia atrás. Pediría ayuda al señor.
-¿Está sordo? – observó Claudia.
Cleo la miró de soslayo. Qué lista era.
-¡¿Gordo?!
(…)


(…)
El infierno era saber que no confiaban en tu valía y que no apostaban por ti, sobre todo después de haberse entregado a él del modo en lo que hizo la semana pasada. El infierno era saber que conocías lo que estaba viviendo tu hermana y, aun así, te apartaban del caso y no te permitían ir a ayudarla.
Había muchos tipos de infierno; y el emocional era el peor.
(…)


(…)
-¿Qué tipo de juegos? – preguntó Cleo con tono gatuno, mirando a su <<amo>> de reojo.
-Jugaremos a las damas – soltó Lion provocando las risas de la mesa.
Cleo entrecerró los ojos y le miró a través de sus gruesas pestañas.
-Genial, señor. Nos iremos comiendo las fichas los unos a los otros.
(…)


(…)
[…] pero era en las dificultades cuando uno debía crecer y aprender de sus miedos, de las trabas, de sus complejos…
(…)


(…)
Nadie era Dios. Sin embargo, todos podían ser demonios.
(…)



2/9/17

Wrap Up Agosto (2017)


WRAP UP

Agosto (2017)


¡Hola, hola, hola!

Ahora sí que sí. Bienvenido sea septiembre. Con sus cosas buenas y las malas, claro. ¿Quién no tiene ganas de volver a reencontrarse con todas esas personitas que le alegran el día? ¿Quién no quiere volver a empezar miles de buenas y buenísimas historias? Esos momentos que parece que no se repiten. ¡Bienvenidos sean!

Yo recibo el nuevo comienzo con el recuento de lecturas de agosto. No estuvo mal, la verdad. Seis libros. Si es que… ya decía yo que estaba teniendo un buen verano de lecturas. ¡Y hablando del verano! ¿Cómo os ha ido?

Mientras vais pensando en lo mejor de este pedazo de verano, ¿qué os parece si vamos al lío?





EL LIBRO DE LOS BARDOS (Vanir 9), de Lena Valenti

Nota: 5/5

(Reseña pronto)


Un libro de los que rompen esquemas. Después de ocho libros de infarto, Lena Valenti nos regala la que es, a mi juicio, una de las mejores historias de la saga. Ya no hay lugar para historias largas y tiernas. No hay espacio para las palabras dulces, los encuentros y desencuentros. La guerra ha empezado. El Ragnarök está en su momento, con Loki sembrando el pánico y los dioses Odín y Freyja esperando.
Fichas de ajedrez, eso son todos los personajes. Fichas poderosas, si queréis la verdad. Daimhin y Steven son, a todas luces, la pareja más tierna y desgarradora con la que he tenido el honor de encontrarme. Dos almas quebradas. Una, tan pura; la otra, totalmente corrompida.
Cada palabra. Cada condenada palabra es una delicia. Leed Vanir.

AMOS Y MAZMORRAS, TERCERA PARTE (Amos y mazmorras 3), de Lena Valenti

Nota: 5/5

(Reseña pronto)


El mes de Lena Valenti, eso ha sido. Un mes cargado de lecturas maravillosas, como la historia de Markus y Leslie. Ay, lo que he llegado a suspirar yo por estos dos pequeños desastres. La verdad, después de una segunda parte maravillosa, tenía algo de miedo. Miedos, como siempre, infundados; porque los protagonistas hacen las delicias de la lectura.
Markus ha sido, a mi juicio, el gran descubrimiento de la saga. Si bien responde al estereotipo de chico rodeado de misterio, lo suyo es tan gore, tan jodidamente gore, que vale cada palabra que la autora le dedica. Tres cuartos de lo mismo para Leslie. La mayor de las Connelly tiene mucho que decir, porque no sólo es echada para adelante, sino que es tan valiente que va a hacer de la vida del ruso un maldito infierno.
No os digo nada más. Sólo que leáis el libro porque, con finales como este, a una se le saltan las lágrimas.


AMOS Y MAZMORRAS, CUARTA PARTE (Amos y mazmorras 4), de Lena Valenti

Nota: 5/5

(Reseña pronto)


El mejor libro de la saga, y con diferencia. Sentimientos a flor de piel, eso es lo que hay entre las páginas de la novela. Todo es perfecto, perfecto y desgarrador. Porque Leslie es maravillosa, porque Markus es todo lo bueno que puede serlo un demonio. Porque Milenka es un condenado ángel.
Genial. Chapó una y mil veces. La forma cómo tanto Lion, como Cleo y Nick se implican en los sucesos de la novela hacen que la lectura pase volando.
¿Queréis un último motivo para leer la novela? El final. ¡Ese final! Se me saltaron las lágrimas. Sencillamente precioso.


REBELIÓN EN LA GRANJA, de George Orwell

Nota: 4/5

(Reseña pronto)


Quería leer algo más del autor, así de fácil. Al acabar la universidad, decidí que quería darme un capricho y, teniendo en cuenta lo mucho que disfruté la lectura de 1984 – podéis consultar la reseña haciendo clic aquí –, pensé que esta era una apuesta segura. Acerté.
George Orwell tiene una forma maravillosa de hacer llegar sus historias. Su prosa, perlada de ironía, malicia y realidad; convierte cada palabra en una crítica directa. Esta vez le toca el turno al comunismo. A través de una sencilla granja de animales, el autor nos brinda una novela que hace que se te erice el bello de la nunca. ¿Hasta qué punto somos todos y todas humildes? ¿Hasta qué punto puede corromper el poder?


AMOS Y MAZMORRAS QUINTA PARTE (Amos y mazmorras 5), de Lena Valenti

Nota: 2/5

(Reseña pronto)


La gran decepción del mes. Después de cuatro partes maravillosas, yo me moría de ganas por saber cómo iba la vida de Nick. El caso es que me encontré eso tal cual. Una quinta parte que no aporta ningún tipo de información. Un maldito spin-off. Eso es el libro.
No os hacéis una idea aproximada del cabreo monumental que me patrocinó esta novela. Un maldito capítulo. Un único capítulo con información desconocida. No voy a decir nada más, porque en la reseña voy a despacharme muy pero que muy a gusto.


EL NOMBRE DEL VIENTO (Crónica del asesino de reyes 1), de Patrick Rothfuss

Nota: 5/5

(Reseña pronto)



Después de la rabia que me dio acabar la quinta parte de Amos y mazmorras, necesitaba cambiar de género. Necesitaba, en cierto modo, desconectar. Laura, administradora de Paseando entre páginas, me dijo que este libro era la leche – bueno, es muy posible que no usara esas palabras, pero me entendéis –. Yo le hice caso de forma ciega. Si a todo el mundo le encantaba, ¿por qué no iba a gustarme a mí también? Pues porque es imposible que el libro sea más perfecto. Este señor, amigas y amigos, hace magia con las palabras. Así de fácil.
No quiero contar gran cosa, porque para eso estará la correspondiente reseña, pero sí aprovecho para deciros que no hay nada más maravilloso que ver que en una historia hay historias. Ahí os lo dejo.


¡Y esto ha sido todo por hoy! La verdad es que ha sido un gran mes, dejando de lado una decepción. Pero vamos a dejar de hablar de mí, que todas vosotras, todos vosotros, sois muchísimo más divertidos.

¿Alguna novela que os haya robado el corazón? ¿Algún nuevo autor? ¿Tal vez una autora? ¿Algo que queráis recomendarme? ¿Ha habido decepciones, a lo largo de agosto?

¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy pero que muy grande!

28/8/17

RESEÑA #91: ROSAS SIN ESPINAS


RESEÑA #91: ROSAS SIN ESPINAS


¡Hola, hola, hola!
Ya casi hemos acabado agosto. Ya huele a rutina. Decidme, ¿cómo ha ido el verano? ¿Lo habéis disfrutado? ¿Seguís haciéndolo? Yo, personalmente, debo decir que he tenido uno de esos veranos más bien tranquilos (aburridos). Pero, oídme, el año que viene más y mejor. Pero no os quiero aburrir con mis historias – ya sabéis que yo no soy tan divertida como todas vosotras, como todos vosotros –, prefiero hacerlo con las historias de autoras tan maravillosas como la que hoy os traigo.
¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Cuatro bodas 2) Rosas sin espinas
Autora: Nora Roberts
Editorial: DEBOLSILLO
Número de páginas: 368
ISBN: 9788499892122
Precio: 9,95€

Reseñas de los libros anteriores


Sinopsis

De niñas lo compartieron todo y con los años se han convertido en mujeres divertidas, sexis e independientes. Juntas han montado una empresa donde cada una pone lo mejor de sí para convertir una boda en el día perfecto. El éxito está asegurado si Parker se ocupa de la organización, Laurel del banquete, Mackensie de las fotos y Emmaline de las flores. Si alguien sabe cómo planear la mejor boda es este cuarteto de amigas. Aunque organizar varios enlaces a la semana no garantiza encontrar el amor, que siempre aparece cuando y donde menos lo esperas... como le acaba de suceder a Emmaline Grant...De flores y ramos de novia, Emma sabe un rato. Y de hombres también. Es, sin duda, la rompecorazones del grupo; pero Emma sueña con encontrar a esa persona que lo cambiará todo. Lo que nunca imaginó es que pudiera tenerla tan cerca… ¿Puede la amistad transformarse en amor? Y ese nuevo camino que ha empezado a recorrer, ¿estará sembrado de rosas o de espinas?

Mi opinión

No estaría siendo honesta si me lo callara. Nora Roberts tiene una fórmula. Una que funciona. Tras la preciosa historia de Carter y Mac, nuestra querida autora decide regalarnos otra que, sino parecida, cumple con unos requisitos que me hicieron plantearme si no será cierto que cada autor, cada autora para el caso, no tendrá un modus operandi. Ojo, no digo que esto sea malo. Me he leído el libro en dos días, creo que sobran los cinismos.
Emmaline Grant es una de esas chicas que sueñan con el amor perfecto, ese que es terroríficamente parecido al de los cuentos de hadas, con príncipes azules – Dios nos libre de elegir otro color. Seguro que un príncipe vestido de rojo, verde, morado, etc. estaría espantoso -, bailes bajo la luna y flores. Muchas flores. Porque a nuestra florista de Votos le pirran. La belleza efímera, el olor, la textura… una romántica de tomo y lomo, ¿verdad?
El caso es que Emma no puede quejarse de oportunidades. Tiene citas cuando quiere y con quien quiere, porque no sólo es guapa, sino que es simpática, encantadora y terriblemente adorable. No penséis que me estoy poniendo sarcástica, a mí la chica me pareció un amor, pero no puedo evitar pensar en lo agotador que tiene que ser estar siempre prácticamente pletórica. Aparcando el buen humor de nuestra florista, diré que no ha encontrado a nadie que le haga estallar el “chispómetro” – término que la chica acuña al hecho de que un hombre consiga que te sientas en las nubes cuando lo besas, vaya –, o eso cree ella.
¿Por qué no hablamos de Jackson Cooker? Jack. El bueno de Jack. El chico que no quiere ni oír hablar de hacer planes de futuro. Muy parecido a Mackensie, no empecemos con esos tópicos odiosos de “hombre de cromañón no quiere chica enamorada en su casa, golpe en el pecho”. No, porque no sería cierto y yo aborrezco las mentiras. A lo que iba. Jack es arquitecto y, por tanto, asiduo de la mansión de los Brown. Con algunos proyectos como el estudio de Carter, la ampliación del lugar de trabajo de Laurel y Mac… empieza a pasar mucho tiempo por allí.
Como me siento magnánima, os daré un último adelanto. Jack besa a Emma. O puede que Emma bese a Jack. O puede que ambos se besen. Simplemente, sucede. Y cuando sucede… todo estalla. Si nuestro querido Jack nunca ha tenido el aplomo (iba a decir pelotas, pero he pensado que últimamente ya me estoy pasando de soez) de intentar algo con la buena de Emma ha sido, simplemente, porque Del respira. Sí, Delaney Brown, el hermano biológico de Parker y hermano honorario de Laurel, Mackensie y Emma. ¡Ja, me rio yo de sus hermandad honoraria! ¡Ya le está bien, a ese pijo de Del, todo lo que va a pasarle!
Jack y Emma empiezan, como no puede ser de otra manera, algo así como un romance. Algo así, os digo, porque hay límites imaginarios prácticamente insalvables… O tal vez no.

Y ahora, bienvenidas y bienvenidos a la Zona Spoiler

Decía que me reía de Del. Oh, lo que me voy a reír yo de ese pequeño desgraciado. Contrariamente a lo que podáis pensar, está siendo mi personaje masculino favorito. Me gusta su aplomo, su arrojo y su mal genio. Sí, su mal genio. Uno que va de la mano con el de Laurel. ¿Veis por dónde voy? ¿No? Oh, tranquilas, tranquilos, que de todas formas me muero por decirlo. A Del se le va a abrir el infierno bajo los pies cuando se dé cuenta de que su interés va hacia nuestra pastelera gruñona.
Después de este pequeño desliz – si no lo contaba, me moría –, volvamos con la buena de Nora Roberts. Repito que tiene la fórmula de la novela romántica divertida. Previsible, pero divertida. ¿No os digo yo que la mujer se saca a un mecánico cascarrabias de la manga? Mejor aún, ¿os podéis creer que se lo va a encasquetar a la estirada de Parker? Sí, amigas y amigos, Roberts se saca de la manga a un nuevo personaje y yo no puedo más que pensar en las ganas que tengo de leer su historia. Bravo, Nora Roberts, tienes toda mi atención.
Y así volvemos a los protagonistas de la historia. Una vez más, entendí a Jack. No es fácil dejar que alguien invada tu espacio, no si encima ese alguien tiene prácticamente tatuado en los ojos las palabras “relación seria”. Me reí muchísimo con su larga explicación de lo que opina él que es una relación seria, más que nada porque yo me imagino algo muy parecido – lo sé, soy despreciable –. Con esto no quiero decir, repito, que Jack sea mala persona. Él adora a Emma y lo demuestra con cada una de sus acciones. ¿Cómo no va adorarla, si aprovecha cada segundo que tiene libre para estar con ella, si le propone planes de última hora que sabe que van a hacer que a ella se le salten las lágrimas? Él va “en serio” con ella, pero a su manera y, sintiéndolo mucho, creo que es muy egoísta no poder entender que hay personas – que habemos personas, ¡qué coño! – que necesitan su espacio. Me remito, aquí, al terrible incidente de las llaves y los parterres. Tal vez no sea la forma más adecuada de reaccionar, tal vez fuera desmedido guardar las llaves en su bolsillo, pero, ¿no es también desmedido largarse después de soltarle un ultimátum? ¿Quién le entiende a él?
Hay escenas muy divertidas a lo largo de la novela y diré, aun a riesgo de equivocarme, que se nota una evolución en la prosa. Sé que Nora Roberts es una autora consagrada, una de esas imprescindibles para toda buena lectora, para todo buen lector, de novela romántica; ahora bien, eso no quita que este libro a mí me haya resultado más fluido. Fluido. Sí, esa es la palabra que busco. Quiero explicarme. Y voy a hacerlo, claro. Escenas como la fiesta del Cinco de Mayo, como la del taller y el final del libro, ese broche; hacen que a mí me entren ganas de seguir leyendo. Porque vale la pena. La trama no gira de forma exclusiva alrededor de las bodas, sino del trabajo, la amistad y esos inicios de lo que podrán ser relaciones. Adoro a Laurel, adoro a Del y adoro a Malcolm. Adoro a Carter, adoro a Mac. Y así es cómo pude atesorar cada pequeña intervención que tuvieron. Siento no nombrar a Parker, pero me sigue poniendo enferma que sea tan retorcidamente perfecta.
El final, decía. Ay, el final. Me gustó que Jack hincara las rodillas en el suelo – oh, por favor, mirad el título de la saga, no me digáis que destripo nada –, no sólo metafórica sino también literalmente. Me gustó lo que le dijo, sí, sí; aunque por poco no me caigo de culo cuando Parker, la maldita Parker, le dijo que “primero debería hablar con ella”. Menuda ejecutiva, la tía. La mujer de hierro.

Con todo, Rosas sin espinas es una segunda parte muy divertida, con palabras dulces y la ya conocida prosa de Nora Roberts. Un agregado de elementos maravillosos, sin olvidar en ningún momento al resto de la cuadrilla. No veo el momento de seguir leyendo.
Nota: 4/5

Citas

(…)
-¿Qué hiciste? – preguntó Laurel.
-¿Qué hice?
-Sí, ¿qué hiciste, Em? Me refiero a si le dijiste que se controlara, que sólo era un cepillo de dientes o un tubo de máscara para las pestañas.
-Cuando se fue a trabajar, me pasé media hora procurando que no quedara ni un grumo de esa máscara, en su precioso espacio.
-Muy bien, eso le servirá de lección – aventuró Laurel –. Yo me habría quitado el sujetador, lo habría dejado colgando de la ducha y le habría escrito con pintalabios una nota de amor sarcástica en el espejo. Ah… y habría salido a comprar una caja de tampones tamaño económico para dejarlos olvidados en el lavabo. Con eso habría captado el mensaje.
(…)


(…)
-No sé a vosotros, pero a mí esa mujer me ha asustado.
-Creo que en parte ha influido mucho el incidente con el nieto que espera. Lo de hoy ha sido demasiado para ella.
-Alguien habría tenido que suministrarle un Valium – le dijo Laurel a Emma –. Y no bromeo. Casi esperaba verla abalanzarse sobre el pastel de boda… como quien se inmola en una pira funeraria.
-Caray, qué foto habría salido… – suspiró Mac –. Lástima.

(…)