28/10/16

BOOK-TAG #19: EL CAFÉ


BOOK-TAG DEL CAFÉ

¡Hola, hola, hola!

 Después de una semana de no poder publicar, aquí me tenéis otra vez. ¿Qué tal ha sido vuestra semana? ¿Muy dura? ¿Ya habéis empezado los parciales? ¿Os sobra tiempo para empaparos de este tiempo tan surrealista? Sí, sí. Ya sabéis que a mí me gusta hablar del tiempo y es que… ¿Me dice alguien cómo leches se viste? ¡Yo ya no sé si ir de manga larga o manga corta! En fin. Todo muy indignante.

 Después de mi momento-queja, para esta semana he decido traeros un book-tag. Hacía mucho tiempo que tenía ganas de subir uno y, casualidades, me encontré con estas preguntas en un vídeo. Personalmente, nunca digo que no a un buen café. ¿Qué me decís vosotras y vosotros?

 ¡Vamos con las preguntas!



CAFÉ NEGRO

Una saga muy difícil de empezar, pero con fans muy fieles



 Para esta categoría creo que a nadie le sorprenderá que me decante por la archiconocida – y terriblemente explotada – saga de Cazadores de sombras. No penséis que al decir esto me declaro una de las personas que no la soportan. Todo lo contrario. Sin embargo, comprendo que sea de las que asustan. Nuestra Cassandra Clare tiene una saga y un spin off totalmente terminados, con lo cual nos ponemos en nueve (¡¡9!!) libros; pero ahí no acaba ese mundo que decidió montarse, no. Salen sagas de Cazadores de sombras de hasta debajo de las piedras. Eso sí: los fans incondicionales no pierden la oportunidad de leer a Clare. Aunque para ello tengan que leer más de diez novelas.

MOCHA CON MENTA

Un libro muy popular para las navidades



 Llevo un buen rato pensando y sigo sin caer en ningún libro que haya cosechado gran popularidad navidad sí, navidad también. Como yo sé que os encantan mis arrebatos de originalidad – nótese el sarcasmo –, voy a hablaros de un libro que a mí, cada vez que pienso en él, me evoca a la Navidad. Y ese libro es Retrum: cuando estuvimos muertos, novela de corte juvenil que a mí, personalmente, me robó el corazón. Supongo que el hecho de que me evoque escenas invernales se debe a que lo leí, hace ya muchos años, por esas fechas. En cualquier caso, Francesc Miralles es una apuesta segura.

CHOCOLATE CALIENTE

Libro infantil preferido



 Sin duda alguna, me quedo con nuestro querido ratón. Sí, sí, os hablo de Geronimo Stilton. Ya os he comentado alguna vez que estos libros los he ido leyendo con mi hermano y… de verdad, son muy divertidos. Tienen ese no sé qué, ese algo que te hace pensar en cuando eras pequeña y el hecho de ir al parque a jugar con tus amigas y amigos era más que suficiente para pasar un día de 10.

DOBLE CORTO EXPRESO

Un libro que te enganchó de principio a fin



 No, no voy a hablaros de las sagas que nombro siempre – como Vanir, Harry Potter, etc. –. Esta vez os voy a hablar sobre una joyita de esas que todo el mundo tiene en sus estanterías pero que, de un modo u otro, siempre olvida mencionar. ¿No os ha pasado esto nunca? Bueno, al caso, que me voy por las ramas. Quería hablaros sobre… Redoble de tambor… Tinta. Esta novela, escrita por Amanda Sun, me llamó la atención tanto por su ambientación, Japón, como por su portada. Debo decir que es una historia muy bonita, de esas que no puedes soltar hasta llegar al final… ¡y vaya final!

STARBUCKS

Un libro que ves por todas partes



 No sé vosotras y vosotros, pero yo cada vez que entro en una librería en la mesa de “novedades” siempre veo esa nueva trilogía llamada Calendar girl. Personalmente, tenía mucha curiosidad por saber de lo que trataban, así que cometí el craso error de informarme. Sí, digo craso error porque me llevé un disgusto de tres pares de narices cuando viendo una vídeo-reseña, escuché algunos trozos de la novela. Me pareció que el lenguaje era muy soez y el argumento… en fin. No quiero criticar la trilogía, dado que no la he leído, pero no creo que lograra empatizar con la protagonista.

CAFETERÍA HIPSTER

Un libro publicado por un autor independiente o autopublicado



 Aquí no tengo la menor duda. Una vez más, aprovecho para recomendaros la novela Las tierras del nuevo mundo, primera parte de una saga llamada Tierras de Gyadomea. Este libro infantil, escrito por José Baena Castel me gustó muchísimo. A lo largo del libro, el autor nos va introduciendo, de forma sutil, diferentes cuentos clásicos. Hay un amplio abanico de personajes. Abanico dentro del cual podréis encontrar vuestros preferidos, por supuesto. Así que, ¿a qué estáis esperando? ¡Dadle una oportunidad!

DESCAFEINADO

Libro del que esperabas más



 Aquí me entra complejo de loro, y es que por enésima vez tengo que remitirme a dos libros de los que esperaba mucho y obtuve más bien poco. Estoy segura de que el 90% vais a querer lapidarme por mis palabras, pero ya me conocéis: o lo digo o reviento. En primer lugar quiero hablar de Eleanor & Park. Me esperaba tanto de esta novela, tanto, que me llevé un chasco de tres pares de narices cuando la leí. Esto no significa que no me gustase, sino que esperaba algo mucho más grande, algo que me dejara con los ojos muy abiertos, algo que me hiciera replantearme las cosas. Pero no fue así. Para mí, sencillamente, fue otro libro más. (Reseña)




 La segunda novela de la que voy a hablar es Hopeless: tocando el cielo, de la conocidísima Collen Hoover. No sé qué me pasó con este libro, el caso es que no me gustó demasiado. Me parecía todo muy precipitado, muy… carente de significado. Bien es cierto que hay un drama importante, pero, una vez más, la novela pasó sin pena ni gloria para mí. (Reseña)


COMBINACIÓN PERFECTA

Un libro amargo y dulce, pero con un final satisfactorio



 Amargo y dulce, ¿eh? Pues nada, que automáticamente he pensado en El libro de jade, primera parte de la saga Vanir. Sí, ya sé, ya sé. “Carme, eres una pesada… siempre hablando de los mismos puñeteros libros. ¡Búscate un hobby!” ¿Ya? ¿Todo el mundo se siente resarcido? ¿Sí? Vale, pues vamos al tema.
 Para todas las personas que no hayáis tenido el honor de deleitaros con la prosa de Lena Valenti, aquí va el primer aviso: vais a querer matar a todos sus personajes masculinos. Sin excepción. Eso sí, hay algunos que son peores que otros y, dentro de los más cabrones – perdonadme por mi lenguaje vulgar, pero me gusta llamar a las cosas por su nombre – tenemos al maravilloso Caleb McKenna. Y digo maravilloso porque es un personaje que a mí me encanta. Eso sí, durante buena parte de la primera novela quise arrancarle los ojos y metérselos por su agujerito oscuro. Tal cual. Así que nada, yo os animo a que leáis a la buena de Lena, ¡¡vale la pena!!

Y hasta aquí el book-tag. Como os digo siempre, no soy lo suficientemente divertida como para seguir hablando (escribiendo). ¡Os toca a todas vosotras y todos vosotros!

¿Os gusta el café? ¿Qué libro os recuerda a la Navidad? ¿Alguna joyita que queráis recomendarme? ¿Qué hay de vuestros libros más decepcionantes? Decidme, ¿alguna vez habéis leído un libro y habéis sentido que es maravilloso y horrible al mismo tiempo todo lo que sucede?
¡Contadme, contadme, contadme!

¡Un besazo muy grande y… nos leemos muy pero que muy prontito!

14/10/16

Reseña de libros infantiles #5: La bordadora del faro


Reseña de libros infantiles #5:
La bordadora del faro


¡Hola, hola, hola!
 Siguiendo con la tónica de estas últimas – y escasas – dos semanitas… nueva entrada para el viernes. Y esta vez reseña de un libro infantil. ¡Sí, sí, desempolvamos sección! Y es que el autor de esta novela, Juan Calderón Matador, se puso en contacto conmigo para hacerme llegar su obra y darme así la oportunidad de leerla y reseñarla. Desde aquí doy un millón de gracias a Juan Calderón Matador.

 Y ahora… ¡Dentro reseña!

Ficha técnica



Título: La bordadora del faro
Autor: Juan Calderón Matador
Editorial: Ediciones Cardeñoso
Número de páginas: 28
ISBN: 9788481908503
Precio: 9,95 €

Sinopsis

 María, sin otros niños con los que poder jugar, se sentía muy sola en el faro donde vivía, por lo que pasaba las horas realizando bordados. Era tan hábil con el hilo y la aguja que sus trabajos llegaron a ser mágicos. Un día bordó un pájaro tan real que se convirtió en su mejor amigo.


Mi opinión

 María es una niña que vive en un faro con sus padres. Como podéis imaginar, su vida no es demasiado entretenida: pasa los días viendo el cielo y el mar, disfrutando de la brisa marina y haciendo pequeñas excursiones por la isla. Es precisamente en una de esas excursiones cuando nuestra pequeña se encuentra con una cueva habitada por una mujer de aspecto más bien desagradable, Quica. Sobrepasada por la visión de la mujer, creyendo que se trata de una bruja, nuestra pequeña protagonista regresa al faro, lugar del que decide no volver a salir.
 Su madre, preocupada por el estancamiento de su hija, le trae un bastidor, agujas y madejas de seda. Es a partir de ese momento que María se convierte en toda una experta en los bordados, tanto que logra crear un pájaro japonés. Un pájaro que se convierte en su amigo. Hasta que un día decide irse.
 Debo decir que lo primero que me llamó la atención de este pequeño cuento fue su estética, y es que Ayesha L. Rubio ha hecho un trabajo de edición precioso. Sus dibujos son realmente bonitos, de estos que te dejan un rato observándolos y casan a la perfección con las aventuras y desventuras que Calderón Matador nos propone.
 Algo que valoro mucho en la literatura infantil es tanto el lenguaje como la condescendencia o ausencia de ella por parte de nuestras escritoras y escritores. Aquí debo decir que el autor ha hecho un gran trabajo. El lenguaje es facilito, muy directo, con algunas pinceladas algo más poéticas que hacen de este cuento una delicia. Todas aquellas personas que tengáis peques en casa sabréis lo difícil que es hacer a un niño o niña sentarse a leer sin que quiera sacarse los ojos, ¿sí? Estoy segura de que con este libro no habrá ningún problema.
 Recuerdo que cuando era pequeña me lo pasaba en grande viendo los episodios de Las tres mellizas y, de un modo u otro, este pequeño cuento me ha evocado a esas historietas en las que hay un problema que siempre termina por solucionarse de un modo entre lógico y mágico.
 La historia me ha parecido muy tierna, muy dulce. Me ha maravillado la inocencia de María y es que, de un modo u otro, el cuento también tiene una pequeña lección: el mensaje de que no sólo importa lo que vemos, si no lo que realmente somos.

Con todo, La bordadora del faro es un libro que gustará tanto a peques como a no tan peques. Con unas ilustraciones preciosas y una prosa de lo más amena, nos adentramos en el pequeño mundo de María. Un mundo lleno de magia. Un mundo lleno de nuevas oportunidades.

Nota: 5/5

Citas

(…)
-¿Qué importa si alguien es hermoso o feo, distinguido o andrajoso? Los sentimientos puros, honestos y desinteresados, a veces se esconden en las personas más insospechadas, bajo la piel menos hermosa.

(…)
-El tiempo perdido jamás se recupera.
(…)


7/10/16

RESEÑA #71: HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE


RESEÑA #71: HARRY POTTER Y EL MISTERIO DEL PRÍNCIPE


¡Hola, hola, hola!

 ¿Qué tal os ha ido la semana? ¿Se os ha pasado rápido? Yo debo reconocer que esta vez se me ha hecho un poquito (bastante) cuesta arriba. Pero bueno, ¡¡ya llega el fin de semana!! (Olvidemos que yo no seré libre hasta las siete y media, gracias). ¿Muchos planes para éste sábado? ¡Espero que sí!
 Después de mucho pero que mucho tiempo, por fin os traigo la reseña de la sexta parte de Harry Potter. Ya os aviso que es un libro que me ha gustado mucho, sí, pero con el que he tenido algunos momentos de esos de “me arranco los pelos de los nervios”.
 ¡Dentro reseña!

Ficha técnica


Título: (Harry Potter 6) Harry Potter y el misterio del príncipe
Autora: J.K. Rowling
Editorial: Salamandra
Número de páginas: 576
ISBN:  9788498386363
Precio: 18,00€

Sinopsis

En medio de graves acontecimientos que asolan el país, Harry inicia su sexto curso en Hogwarts. El equipo de quidditch, los exámenes y las chicas lo mantienen ocupado, pero la tranquilidad dura poco. A pesar de los férreos controles de seguridad, dos alumnos son brutalmente atacados. Dumbledore sabe que, tal como se anunciaba en la Profecía, Harry y Voldemort han de enfrentarse a muerte. Así pues, para intentar debilitar al enemigo, el anciano director y el joven mago emprenderán juntos un peligroso viaje con la ayuda de un viejo libro de pociones perteneciente a un misterioso personaje, alguien que se hace llamar Príncipe Mestizo.

Reseñas de libros anteriores


Mi opinión

 Mucha información. Eso es lo que resume esta sexta entrega. Me gustaría decir que por fin entiendo a todas aquellas personas que defienden a muerte a Snape, pero no es así. Desde que empecé la saga, he pensado que no era más que un pobre desgraciado inadaptado que, por “x” o “y” no asumía que su vida era patética hasta límites francamente tristes. Pero eso no es nada comparado con lo que pienso ahora. No diré nada, sólo que por mí Voldemort puede empalarle el culo a ese desgraciado, clavarlo en el jardín de su bonita – y tenebrosa – casita y dejar que se lo coman los buitres. ¿Muy cruel? Oh, amigos y amigas, esto no es más que el principio.
 Los primeros dos capítulos me pusieron muy nerviosa. Tal vez el primero pasó sin pena ni gloria, una mera formalización acerca de quién tomaba el cargo de Ministro; pero el segundo…  oh, el segundo capítulo. Esas páginas en las que por fin vemos algo de la vida de Severus, ese mago consagrado que se reúne con la madre de Draco Malfoy y hace un juramento inquebrantable delante de las narices de la asesina de Sirius Black. Encantador, ¿verdad? (Nótese el sarcasmo, porque vengo calentita).
 Tras este bombazo, nos encontramos de nuevo con nuestro querido Harry Potter, ese niño que ya no es tan niño, ese chico que pronto será mayor de edad… ese chico que tiene un cometido en esta vida: acabar con Lord Voldemort. Tras recibir una carta de nuestro director, Harry espera a la llegada de Dumbledore para partir hacia la Madriguera, haciendo una parada en casa de un viejo mago: Horace Slughorn. No hablaré demasiado de este personaje – la gracia está en que descubráis vosotras y vosotros mismo quién es –, pero sí diré que no logró ganarse mi simpatía. Tras convencer al viejo mago de que vuelva a ejercer como profesor en el castillo de Hogwarts, Dumbledore dará una noticia a Harry: va a recibir clases particulares, impartidas por él mimo, el director, el único mago a quien Voldemort teme, y sólo podrán conocer el contenido de esas clases Ron y Hermione.

 Cabreada, triste y molesta. Así me he quedado. J.K. Rowling tiene el don de la palabra, sin duda, porque he llorado como una idiota. Las personas que ya hayáis leído el libro sabréis por qué, claro, pero de momento sólo quiero adelantaros algo: nada es lo que parece y todo tiene más sentido del que pensamos. Me gusta cómo la autora juega con nuestras pobres cabecitas a lo largo de todo el libro, cómo consigue en unas pocas páginas que yo me quiera dar de cabezazos contra las paredes, que quiera entrar y encargarme personalmente de ciertas personas… que no pueda procesar las últimas líneas, porque sencillamente no tienen sentido.
 Una nueva etapa se abre en Hogwarts y es que Severus Snape ha logrado lo que tantos años lleva anhelando: es el nuevo profesor de Defensa contra las Artes Oscuras – sobra decir que quien toma el relevo en pociones es Slughorn –. La noticia se recibe con pesar en todas las casas, pero nada comparado con el disgusto de Harry, Ron y Hermione.
 Consiguiendo acceder a la clase de pociones, para poder llegar a ser auror, nuestro querido Harry recibirá de manos de su nuevo profesor de la asignatura un libro. Un libro firmado por un tal “Príncipe Mestizo”, un mago que sabe muy bien lo que se hace, porque Harry, sin quererlo ni saberlo, se convierte en el mejor alumno de la clase, sólo gracias a sus consejos. Debo decir que supe desde el principio quién era el príncipe en cuestión, algo sorprendente teniendo en cuenta que hasta ahora no había acertado en ninguna de mis sospechas o conjeturas sobre la saga. Por supuesto, no revelaré la identidad del príncipe, pero sí os diré algo: esa mente tan sumamente retorcida no podía ser de otra persona.
 Como guinda final del pastel, tenemos a Draco Malfoy, ese pequeño demonio que ahora tiene

una misión. Una misión desconocida, de la cual lo único que sabemos es que pasa largas horas dentro de la Sala de los Menesteres. Como no puede ser de otro modo, el único que sospecha es nuestro protagonista Harry Potter. Nadie parece creer que un niño – un niño de ya dieciséis añitos, muy amigo él de su querido padre, ese mortífago encerrado en Azkaban – pueda estar de parte de Voldemort. Nadie. Excepto Harry.
 Con las clases con Dumbledore en pleno apogeo, llega la misión. Su misión. Recuperar un recuerdo que podría suponer un grandísimo paso para entender de verdad a Lord Voldemort. Algo inquietante, suculento y apetecible, ¿no? Debo decir que me moría de ganas porque dicho recuerdo, el recuerdo de la discordia, cayera en manos de nuestro querido Potter; pero también me moría de ganas por saber qué diablos tramaba Malfoy.
 Así bien, una noche, en una de las soporíferas fiestas privadas de Slughorn – compuestas sólo por los que él considera buenos partidos a la larga –, Malfoy aparece con tan mala suerte que Snape aprovecha la ocasión para charlar con él. En privado, dice, pero eso a Harry no le importa. Siguiéndolos con la capa invisible, se entera de algo. Snape quiere ayudar a Draco en su cometido. Y Harry debe enterarse de todo antes de que sea demasiado tarde.

Y ahora… Bienvenid@s a la Zona Sopiler

 Momento de despedidas. De sonrisas y lágrimas. Poético, ¿cierto? Me gustaría recalcar que Draco y Snape me han llevado por la calle de la amargura durante toda la novela. Bien es cierto que atesoré cada recuerdo que Dumbledore compartía con Harry, analizándolo todo lo que podía para poder empezar a sacar conclusiones. Conclusiones que poco o nada tenían que ver con lo que son realmente los Horrocruxes, todo sea dicho.
 Me ha fascinado la explicación que concierne a esos objetos endemoniados, aunque me ha fascinado más aún el poder comprender por fin cuál era el cometido del Diario de Tom Rydle. Cuando leí el segundo libro, mis conjeturas eran más bien erróneas. Ahora, con toda la información que nos ofrece el viejo director, por fin todo encaja.
 Momento de despedidas, decía hace apenas unas líneas. ¡Y qué cierto! Me dolió en lo más profundo de mi corazón tener que despedirme de forma definitiva de nuestro querido Albus Dumbledore; pero me dolió más todavía comprender que, efectivamente, Snape no es trigo limpio. Escapa de mi entendimiento como alguien tan condenadamente cobarde, tan visceral y repugnante, puede hacerle algo así a la única persona que realmente confía en él. No quiero explicaciones, ni siquiera quiero pararme a analizarlo. Quiero su cabeza. Y la quiero ya. Con suerte nuestro protagonista se marcará dos tantos en lo que va a ser, sin duda alguna, un cierre épico de saga. Un cierre que me aterroriza, porque no sé de cuánta gente voy a tener que despedirme, ni cuántas lágrimas voy a tener que derramar, fruto de la impotencia, el desconcierto y la indignación.
 Sin entrar en lo que a la trama completa se refiere – dudo que queráis pasaros unas tres horas leyendo –, debo decir que he quedado encantada. Como ya sabéis, mi personaje preferido de la saga es Ronald Weasley, ese chico que empezó siendo poco más que una mata pelirroja torpe y algo pizpireta, pero que ahora empieza a centrarse. A centrarse de verdad. No me gustan los celos, ya lo sabéis, pero ver como él y Hermione se destruyen poco a poco, consumiéndose con lo que hace o deja de hacer el contrario… chapó. No veo la hora de que Ron se lance, ¡que ya toca!
 Respecto a Ginny… Bueno. En los primeros libros no era de mis personajes preferidos. De hecho, me parecía un estorbo. Puedo decir sin miedo a equivocarme que es uno de los personajes que sufren una evolución más marcada – junto con Luna Lovegood y Neville Longbottom –. Pensadlo: partimos de una niña insegura y estúpidamente enamorada, de una
criatura que la lía parda con el maldito diario de Tom Rydle… de una cría que no levanta un palmo del suelo y que bebe los vientos por el gran Harry Potter. Y ahora tenemos a una mujer. Sí, sí, una mujer he dicho. Y me reafirmo. Una mujer que sabe lo que le conviene y lo que no, que no llora cuando Harry le dice que no pueden seguir juntos, porque sabe que todo forma parte de algo mucho más grande que un amor adolescente. Una mujer que, en definitiva, le echa un par de ovarios a la vida y se convierte en la perfecta sucesora de mis queridos Fred y George Weasley. Vaticino cosas buenas en lo que a ella respecta y estoy segura de que, una vez acabe todo, lo suyo con Harry será precioso.
 Poco más que decir, más allá de que me pareció atroz el comportamiento de Draco, ya no hablemos del de Snape. Personajes que nunca me han gustado y que no han hecho más que inflar mi disgusto. Me muero por hincarle el diente a la séptima y última parte, no por el hecho de que todo acabe, porque eso me duele; sino porque quiero que por fin se imparta un poco de justicia. Un poco de justicia a favor de los que esta vez son los buenos, de los que, espero, sean los vencedores.

En definitiva, Harry Potter y el misterio del príncipe es una sexta parte sencillamente maravillosa, con esos toques épicos tan fabulosos. Un mundo mágico que se viene abajo por el azote de Voldemort, un mundo que sucumbe a la luz y a la oscuridad. Un mundo que, en definitiva, merece ser salvados por los que de momento se han librado de caer en batalla.

Nota: 5/5

Citas

(…)
-¡Ah, Harry, buenas noches! – dijo Dumbledore mirándolo a través de sus gafas con expresión radiante –. Excelente, excelente.
 Al parecer, esas palabras provocaron a tío Vernon. Era evidente que, en su opinión, cualquiera que mirara a Harry y dijera <<excelente>> tenía que ser por fuerza una persona con la que él nunca estaría de acuerdo.
-No quisiera ser maleducado… – empezó con un tono que cargaba de grosería cada sílaba.
-Y sin embargo, lamentablemente, los casos de mala educación involuntaria se producen con una frecuencia alarmante – lo cortó Dumbledore con gravedad –. A veces resulta mejor no decir nada, amigo mío.
(…)

(…)
¿Por qué le inquieta El-que-no-debe-ser-nombrado?
¡Debería preocuparle
LORD KAKADURA,
la epidemia de estreñimiento que arrasa el país!
(…)

(…)
-[…] Sin embargo, he asegurado a la comunidad de fantasmas que no pienso darte la lata para sacarte información. <<Harry Potter sabe que puede confiar plenamente en mí. Prefiero morir antes que traicionar su confianza>>, les he dicho.
-Eso no es gran cosa, dado que ya estás muerto – razonó Ron.
(…)

(…)
-Bueno, al menos hay algo positivo – se consoló –. Snape se marchará antes de que termine el curso.
-¿Qué quieres decir? – preguntó Ron.
-Ese puesto está maldito. Nadie ha durado más de un año en él. Incluso Quirrell murió mientras lo desempeñaba. Así que voy a cruzar los dedos para ver si hay otra muerte…
(…)

(…)
-¿Te suena por casualidad que os haya mandado practicar hechizos no verbales, Potter?
-Sí – contestó fríamente.
-Sí, <<señor>> – lo corrigió Snape.
-No hace falta que me llame <<señor>>, profesor – replicó Harry impulsivamente.
(…)

(…)
-Una respuesta muy original – dijo Fred –. Francamente, no sé cómo se te ocurren. No, lo que queremos saber es cómo pasó.
-¿Qué quieres decir?
-¿Tuvo Lavender un accidente o algo así?
-¿Qué?
-¿Cómo sufrió semejante lesión cerebral?
(…)

(…)
 Y se emocionó tanto imaginando esa feliz circunstancia que agitó la varita con excesivo entusiasmo y en lugar de generar una fuente de agua cristalina, que era el objetivo de la clase de Encantamientos de ese día, hizo aparecer un chorro de manguera que rebotó en el techo y le dio en plena cara al profesor Flitwick.
 El profesor se secó con una sacudida de su varita y, ceñudo, ordenó a Seamus que copiara la frase <<Soy un mago y no un babuino blandiendo un palo>>.
(…)

(…)
 Harry giró en pleno vuelo. Era cierto: McLaggen, por algún motivo que sólo él conocía, le había quitado el bate a Peakes y estaba haciéndole una demostración de cómo golpear una bludger para darle a Cadwallander, que volaba hacia ellos.
(…)

(…)
-¿Has visto, Pipipote? – le dijo a Harry señalando la pelea, y soltó una sonora carcajada –. Mira cómo se pegan esas criaturitas, mira qué mordiscos se dan, qué puñetazos…
-¡Kreacher no insultará a Harry Potter delante de Dobby, no señor, o Dobby se encargará de cerrarle la boca a Kreacher! – chillaba Dobby.
-¡Qué patadas, qué arañazos! – se admiró Peeves al tiempo que les lanzaba trozos de tiza para enfurecerlos aún más –. ¡Qué pellizcos, qué codazos!
-Kreacher opinará lo que quiera de su amo, claro que sí, y sobre la clase de amo que es, el muy repugnante amigo de los sangre sucia. Oh, ¿qué diría la pobre ama de Kreacher?
 No llegaron a saber lo que habría dicho el ama de Kreacher porque en ese momento Dobby le golpeó con su pequeño y nudoso puño a Kreacher y le hizo saltar la mitad de los dientes.
[…]
-¡Sí, Harry Potter! – exclamó Dobby con un brillo de emoción en los ojos –. ¡Y si Dobby lo hace mal, Dobby se tirará desde la torre más alta, Harry Potter!
-Eso no será necesario – se apresuró a aclarar Harry.
(…)

(…)
-La sangre sucia le está diciendo algo a Kreacher; Kreacher fingirá que no la oye…
(…)

(…)
-Hombre, si de distinguirlos se trata, la definición de Harry es más clara – opinó Ron –. Si nos encontramos a uno en un callejón oscuro, nos limitamos a echarle un vistazo para ver si es sólido, y punto. No le preguntamos: <<Disculpe, ¿es usted la huella de un difunto?>>
(…)

(…)
-¡No es asunto tuyo! – exclamó Myrtle con sus pequeños y llorosos ojos clavados en Ron, que ya no disimulaba su sonrisa –. Le prometí que no se lo diría a nadie y me llevaré el secreto a la…
-No irás a decir <<a la tumba>>, ¿verdad? – bufó Ron –. A las cañerías, vale…
(…)

(…)
[…] pero ya había aprendido que muchas veces el humo y las explosiones no eran señal de experiencia, sino de ineptitud.
(…)

(…)
-[…] Los adultos somos insensatos y descuidados cuando subestimamos a los jóvenes.
(…)

(…)
 En aquella ocasión el anciano profesor había dicho que era crucial pelear y volver a pelear, y seguir peleando porque sólo de ese modo podría mantenerse a raya el mal, aunque nunca se llegara a erradicarlo.

(…)