29/9/13

RESEÑA #2: IRIS, FLORES DE CENIZA

RESEÑA #2: IRIS, FLORES DE CENIZA

¡Hola a tod@s! :)

 Después de toda la semana planteándome que libro reseñar, he decidido traeros Iris, Flores de ceniza. La verdad es que este libro cayó en mis manos de la forma más extraña que me pueda imaginar. Me querían regalar un libro y, dado que soy lo que se dice “complicada”, pasamos horas y horas leyendo sinopsis en el suelo de una librería (¿Os sorprende que haya gente tan enferma en el mundo? xD). Pues bien, aunque al principio no daba un duro por qué este libro pudiera gustarme, me alegra decir que estaba muy equivocada.
Aquí os traigo la ficha técnica y la sinopsis:

Ficha técnica


Título: Iris, Flores de ceniza
Autor: Maurizio Temporin
Editorial: Libros de seda
ISBN: 978-84-15854-03-6
Precio: 18,95 €

Sinopsis

 Thara es una adolescente normal, salvo por su extraña narcolepsia y unos ojos de color violeta intenso que no dejan indiferente a nadie. Un día, al intentar llevarse una flor de iris de un jardín de su barrio, se desmaya y al despertarse descubre que se encuentra en un mundo extraño donde todo está hecho de cenizas. Está asustada cuando Nate, un muchacho que surge de la nada, la rescata de las extrañas criaturas que allí habitan. Al intentar hablar con el chico, se despierta y se ve de nuevo en el mundo real, en el automóvil del propietario del jardín en el que se ha desmayado, Charles, que resulta ser un viejo amigo de su padre. Ella, que no ha conocido a su padre y no sabe nada de él, quiere saber más, pero su madre le prohíbe hablar con Charles.

Sus dos mejores amigos, Christine y Leonard, la ayudarán a investigar. Las primeras pistas la llevan a creer que su padre es un escritor, Ray Pitbury… Pero no será tan sencillo. El secreto que guarda su madre y que está en su propia naturaleza es algo mucho más oscuro. Y mientras, ese mundo de cenizas de sus sueños sigue llamando a su puerta. ¿Es real? ¿Lo es Nate?

Mi opinión

 Este libro no se parece a nada que haya leído hasta ahora, quiero decir: suelo orientarme por el éxito que haya despertado en los distintos sectores juveniles; aunque la portada me resultó de lo más bonita. Atrasé al máximo su lectura, pero todos sabemos que en los largos días de verano, las horas muertas hay que superarlas de alguna forma. ;)
 Entre las páginas nos encontramos con Thara, una chica de lo más normal, excepto por su narcolepsia (no me siento orgullosa, pero no sabía que eso existía hasta que leí el libro) y ojos lilas; que vive una vida de lo más normal, con sus problemas en el instituto y dentro de su reducido grupo de amigos. En este círculo nos topamos con Christine, una chica que personalmente me resultó de lo más divertida, no porque tenga ese humor abierto con el que nos deleitan tantísimos autores, sino por esos pequeños ápices de humor macabro que presenta; su otro amigo, Leonard, es lo que podemos considerar un verdadero friki, eso sí, un friki de lo más divertido.
 Lo cierto es que introducirnos dentro del libro es algo costoso al principio, no por el hecho de que no enganche la monotonía de la vida de la protagonista, sino porque del prólogo al capítulo uno experimentamos (experimenté) lo que podríamos llamar: <<¡¡ ¿Qué se supone que tengo que sacar ahora en claro?!!>>. Afortunadamente el autor es piadoso y nos empieza a dar respuestas cuando un día como otro cualquiera vuelven del instituto. Mientras pasean Thara ve una casa, la cual le recuerda a la Mansión de la Familia Addams (me hizo muchísima gracia que hiciera referencia a esta película, básicamente porque no era capaz de imaginar a Morticia Addams en esa historia xD). Justo delante, tras las vallas, hay un gigantesco jardín repleto de iris. ¡Y por fin comienza lo interesante!
 Si un colocón puede resultar de lo más cómico en las películas, en este libro es el inicio de algo de lo más extraño, macabro y encantador a un tiempo. Thara adora los iris, de hecho, pinta montones de ellos en su cuarto, así que tentada por el jardín, se acerca, toma uno, lo huele y… ¡Sorpresa! El mundo real ha desaparecido.
 Antes de continuar, me gustaría avisaros: se acabó el resumen de las primeras páginas, ahora ya toca comenzar con los spoilers ;)
 El mundo en el que aparece Thara es gris, pero no porque les guste ese color ni ninguna conclusión por el estilo, sino porque está hecho de ceniza. La luna (al menos así la llama ella) es negra y apenas hay luz. Entre las arenas de ceniza sufre un ataque de pánico, que supera para arrancar a correr huyendo de los monstruos que van a por ella (¿os sorprenderá mucho que sean también de ceniza? xD). Sin embargo, ve un vagón de tren que parece haber descarrilado y, justo encima, un chico que le salva la vida cuando la impulsa sobre la superficie irregular del vehículo. Tras esta pequeña sorpresa, la protagonista despierta en el mundo real.
 Que despierte no resta importancia a la acción, ni convierte el segundo capítulo en aburrido, ya que cuando abre los ojos está en el coche de un completo desconocido que, además, es el dueño de la casa ante la que cae de narices justo antes de dormirse.
 Cuando Charles (¿por qué siempre asociamos este nombre a personas ancianas y encima acertamos?) le lleva a la farmacia donde trabaja su madre, la protagonista descubre que ellos ya se conocen.
 Resulta enrevesado y entretenido a un tiempo, sobretodo porque a lo largo del libro conocemos a montones de personas nuevas, vemos como nuestra protagonista padece momentos de dolor, alegría y psicosis por no comprender la situación… Pero lo que más cautiva es la gracia con la que se desenvuelve el autor para mostrarnos lo que finalmente Thara bautiza como: El Cinerarium.
 Centrándonos de nuevo en la historia, Thara desarrolla su personalidad con éxito decidiendo saber más sobre Charles y su mujer, sobre el que supuestamente fue su padre antes de morir y sobre todo lo relacionado con el mundo de ceniza. Así, hace un par de viajes más a ese oscuro lugar, patrocinados por la bondad de la mujer de Charles, Sally, que le regala un par de iris.
 Y por fin sabemos quién es el chico que le salva la vida. Por cierto… ¿No habré olvidado mencionar que tiene los ojos arco iris, no? ;) Nate, el chico que lleva una buena temporada en ese mundo, al principio se antoja con un personaje violento y desequilibrado, por supuesto, Thara comprende que se debe a la soledad, aunque puede llegar a resultar cargante al principio. Me gusta la idea con la que se enfoca: chico superviviente entre monstruos de ceniza, pero… ¿Era estrictamente necesario que no recordase la mayoría de significados de las palabras? Bien, honra decir que ese pequeño defecto añade diversión al libro, sobre todo cuando Thara se ve en el apuro de explicar el significado de <<besar>>. Dejando esto de lado, Nate, al igual que ella, experimenta una evolución de lo más entretenida. ;)
 Y cuando creemos que Thara ha encontrado el equilibrio entre su incesante búsqueda por saber cosas de su supuesto padre (seré buena y no daré nombres, por si alguien ha decidido obviar que estamos en zona spoilers) y todos los secretos que esto conlleva; comienzan a quemarse colegios e institutos. ¿Inquietante? Estoy completamente de acuerdo.
 El toque macabro que esto representa alcanza el punto culminante cuando nos describen a un joven, el mismo que quema todos los edificios de enseñanza. Cuando Thara comprende que todo lo que se quema en el mundo real aparece en el Cinerarium, el chico extraño quema su propio instituto. Mientras evacuan, ella sube a buscar a Leonard, pero sólo ve su teléfono y topa de cara con el suicida que, como cabe esperar, es otra marioneta del mundo de ceniza.
 Quiero remarcar que me gustó mucho la personalidad arrogante que el autor seleccionó para Ludkar, el chico que aparece a través del fuego, aunque no acabé de creérmelo. Con esto no quiero decir que me resultara pesado o aburrido, sino… ¿Quién puede ser tan sumamente estúpida como para creer que alguien que quiere acabar contigo sólo por encontrar a tu padre va a desarrollar sentimientos amorosos hacia tu persona, por el amor de Dios?
 Tras el episodio del instituto ardiendo, todo se desborda en un mar de intrigas, al que quedamos completamente unidos. ¿Quién es realmente Ludkar? ¿Quién es Nate? ¿Qué tiene que ver la madre de Thara y Charles en todo ese asunto? ¿Y por qué ella viaja a ese mundo paralelo? Y lo más importante… ¿Quién diablos es el padre de Thara y por qué Ludkar quiere encontrarlo si se supone que ha muerto?
 Siendo perfectamente consciente de que me estoy extendiendo más de lo necesario, me quedan unos cuantos asuntos por comentar.
 Todo se está poniendo patas arriba, hay nuevos nombres (lo siento, ya veréis de quién hablo)… Entre los últimos personajes nos cruzamos con Susan y Penny, dos hermanas que en la vida real están en coma; y Clayton, un hombre un poco más mayor que las protege de las atrocidades del Cinerarium. Así vemos también el ascenso de este hombre a la vida real y, por fin, llega una de las respuestas más importantes: la naturaleza de Thara (no, no voy a escrbirlo, perdonadme ;) ).
 Uno de los escenarios definitivos es la mismísima biblioteca de Alejandría, en la que se ocultan montones de respuestas. Aunque Penny y Susan fueron personajes de tapón, al menos desde mi punto de vista, no me molestaron en absoluto. Penny es el punto dulce (una niña pequeña en lo más parecido al infierno que pueda concebir la protagonista) y Susan la hermana mayor, madura y protectora.
 Sin embargo, tengo una grandísima queja… Si bien Nate para mí no acabó de ser todo lo que esperaba de él por la fantástica presentación que se le brinda; Ludkar no es mucho más. Bien, era más que obvio que todo eran mentiras, él no podía querer a Thara, pero… ¿De esa forma se entera ella? ¿En serio? ¿Nada más? ¿Para eso se molesta ella en mostrarle sus dudas a Christine y para eso Nate se muere de celos? A parte del efímero momento en que creemos que existe un triángulo amoroso, todo vuelve al orden perfecto.
 Ludkar continúa haciendo acto de presencia en la Tierra, Thara descubre cosas de lo más interesantes en el ático de la casa de Charles y los amigos de la protagonista y su propia madre viven el miedo en sus propias carnes.
 Llegados al punto en que Thara por fin descubre quién es Nate y por qué está allí sin recordar prácticamente nada, sabemos también cuáles son las verdaderas intenciones de Ludkar, el cual pierde aún más la cabeza si es que eso es posible.
 Sinceramente, no suelo coger especial cariño a los personajes secundarios, pero la muerte de Charles me resultó de lo más cruel, igual que me resultó agónico llegar al punto más culminante del libro.
 El reencuentro de Thara con su padre en Luna Dark, acompañada de sus amigos, la aparición de Ludkar a través del fuego y la batalla por saber quién vuelve al mundo: si él o Nate… ¡Fijo que eso no es apto para personas con problemas cardíacos! xD Bromas aparte, el final del libro me gustó bastante, ya no sólo por las últimas conclusiones de Thara refiriéndose a la vida de su padre o de Nate, sino por lo cerrado que parece, como si ya no fuera a haber nada más. ¿Acaba realmente así la vida de la chica de los ojos lilas?
 Yo no sé vosotr@s, pero yo me muero de ganas por saber que nos espera en las próximas entregas.
Nota: 5/5

Citas

(…)
-¿Qué es lo que no entiendes? – dije, ladeando la cabeza con recelo.
-Un beso no es ni un dedal ni una bellota, ¿verdad? – preguntó muy serio.
 Me empecé a poner nerviosa.
-¿Estás de broma, no?
-¿De broma? – repitió él, dudando.
-De acuerdo – lo interrumpí, alzando las manos –. ¿Quieres saber lo que es un beso?
(…)

(…)
-¿Pasas a través del fuego? – le pregunté.
 Estaba tan sorprendida por esa noticia por esa noticia, que no me di cuenta de que sus modales se habían vuelto más dulces.
-Sí, a través de las llamas de la chimenea. Pero no puedo hacerlo durante mucho tiempo. El cuerpo que aparece en la realidad es ficticio, está hecho de ceniza.
-Pero yo… – le dije en voz baja sin retroceder –. Todavía no he encontrado tu cuerpo, ¿por qué me dices ya cómo pasar?
 Ludkar ladeó la cabeza, pero esta vez de manera delicada.
-Tal vez sea mejor que no busques a tu padre. Podría resultar peligroso – me dijo con un tono de voz más humano –. La primera vez que te vi me quedé… No lo sé, embrujado. Tengo centenares de años, pero nunca he encontrado a una mujer como tú. Y con Nate, en el castillo… Sentí envidia. Yo no tengo a nadie.
(…)


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